Como Yegua Cogida por mi hijo.

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Gloria:

Mi nombre es Gloria, soy una mujer humilde, y recién llegada a la capital, he trabajado de mesera en varias cantinas para caballeros, y también se bailar en el tubo, actualmente tengo 34 años, soy toda una hembra, mi cuerpo siempre ha sido muy sensual, soy de piel blanca y pelo negro, estoy muy piernuda y nalgona, soy muy caliente y siempre de forma inevitable he sucumbido ante los hombres que me hacen lo que quieren en la cama, me vuelve loca un hombre que me trate como toda una mujer , que me ponga a su antojo en la cama, en las posiciones más humillantes y degradantes; desde muy joven,  me volví muy puta, no lo puedo evitar, aunque creo que era puta desde antes de nacer; he visto pollas de todos los tipos y tamaños aunque como toda mujer romántica nunca he podido olvidar al cabron que me arranco la virginidad, un novio del cole que tenía 33 años mucho más grande que yo; me cogió en mi propia casa cuando cumplí 18 años y con mi mami en la recamara de junto, todo se oía y de seguro escucho mis gemidos como una prostituta de lujo que era tomada vilmente, al principio parecía un hombre muy fino y educado, pero cuando me vio completamente desnuda, mostro su verdadera personalidad, recuerdo como esa noche me cogió como un animal, me puso en posiciones que ni conocía, fue la primera vez que me pusieron a mamar una verga a conciencia, aunque la verdad el me dio asco, y con el tiempo me di cuenta de que realmente la tenía muy chiquita;  veces en el cole me seguía buscando y creo que el ingenuo siempre siguió creyendo que podíamos ser novios de por vida, por favor, mi papi lo tuvo que mandar a golpear por haberme hostigado tanto tiempo, el muy marica salió huyendo después de una fuerte madriza, por Dios, que homosexual; siempre me ha gustado el sexo fuerte, me encantan esos machos que la van dominando a una por medio del sexo, sin decir nada, y de su verga, y aunque una no quiera, termina una dándoles las nalgas a la hora que se les antoja y cayendo a sus pies como corderitas en un matadero, poniendo el culo a su disposición, como una hembra en celo, quizás por eso me enamore perdidamente de Don Armando, mi casero, y ahora mi carcelero.

Soy una mujer muy cachonda, y en la intimidad salvaje, me gusta arreglarme mucho y usar pequeños vestiditos de likra, de esos que son bien transparentes y muy entallados, que apenas me llegan debajo de las pompas, estoy acostumbrada a no usar bra, ya que aunque mis chichis sean pequeñas, me gusta que los hombres se me queden viendo a mis pezones tan lindos y oscuros.

Maravilloso, también Tengo que reconocer que soy muy puta, y al ver un hombre fuerte me vengo en seco, no puedo más evitarlo y comienzo a tocar mi panochita perfectamente depilada a conciencia, quizás así nací; desde chica siempre he sido muy nalgona, y vivo con mi hijo de casi veinte años que está desempleado, él se llama Ricardo, y nunca tiene dinero en el bolsillo, es un muchacho muy tímido y no lo veo como un hombre, creo que no les gusta a las mujeres, quizás es porque es muy callado; aún recuerdo cuando otros chavales malos de verdad lo molestaban en el cole, y tuve que ir a defenderlo, como lo quiero al desgraciado, quizás por eso él se volvió como es, ¿no creen?.

Yo en la actualidad trabajo de edecán gracias a que le he tenido que dar las nalgas a medio mundo, y aunque trato de portarme más decente en este trabajo, no soy pendeja, yo sé que en este trabajo que tengo, como gracias al sudor de mi cola, si… soy una puta.

A veces nos ponen con mallones súper delgados, sencillamente, casi ya no queda nada a la imaginación, nos ponemos haciendo posturitas y demostramos productos, todo mundo pasa y solo me ven las nalgas, aunque no soy la mejor vendedora, sé que solo me contratan por mi cuerpo.

Don Armando es un hombre muy varonil, y muy hermoso, se dedica a la elaboración de artesanías típicas de su pueblo aquí en la ciudad, y tiene un patio de vecindad, que alquila en cuartitos; aunque es un hombre humilde siempre anda muy bien vestido y conmigo casi siempre es muy gentil, yo creo que es todo un caballero.

Hace tiempo cuando llegue a la vecindad, le dije que no tenía ni un peso, y accedió a dejarme dormir no una, sino dos noches seguidas en su propia casa, es tan amable ese hombre, que a pesar de no tener mucha ropita me dejo acostarme en su propia cama solo con una tanguita puesta, y el nalgatorio expuesto a su disposición, caballerosamente él durmió junto a mí pero vestido.

A pesar de todo, durante la noche sentí como su verga encerrada entre sus pantalones viejos, se restregaba contra mis nalgotas blancas casi desnudas, pero pensé, este hombre lo tiene todo y yo nada, menos mal que lo encontré en mi camino; y gustosa saque más el culo, fingiendo no darme cuenta de sus malas intenciones.

Después de la segunda noche le pedí un cuarto para vivir con mi hijo Ricardo de 18 años, y aunque un poco terco sin decir nada, me ayudo disimuladamente, y guiñándome un ojo, me mostro la habitación más chiquita de la vecindad, esta será tu casa mi reyna, me dijo suavemente al oído.

Don Armando:

En ese pinche cuarto de mierda que rento, recibí hace tiempo a esa puta de Gloria, un pinche putón de mujer; que dice que trabaja de edecarne, ja ja, no es más que una pinche puta como todas, aún recuerdo la noche en que llego a pedirme asilo, je, je; no quise darle una habitación, con el pretexto de que estaban todas ocupadas, y como estaba lloviendo, le negué ropa limpia, así que tuvo que desnudarse y dormir solo con una tanguita negra, pude verle esas nalgotas preciosas de cerca y un par de tetas deliciosas, con unos pezones anchos y oscuros, je, je; y aunque le dije que dormiría vestido, antes que nada no le respete ni un poquito, había que aprovecharse de semejante cacho de puta; le metí mano toda la noche por sus piernas y su culo, al tiempo que le restregaba la polla en todas sus nalgotas de puta; que carajo, si es una puta, así la tuve en mi cuarto dos noches seguidas, ver ese culo de ladito en tanga es una delicia, parece una cerda rozagante esperando ser asada viva; y clavarle bien los dientes en su carne de puta, hoy día vive con el marica de su hijo, a quien nunca le he conocido a ninguna novia, sí que me será muy fácil aprovecharme de esos dos gilipollas, …como no tienen un verdadero hombre que los proteja.

Por las mañanas puedo verla salir de su cuarto descubierta por completo, pensando que está sola, camina encuerada por el pasillo y se mete a la ducha, que está en el centro del patio.

Es una pendeja, me encanta ver cómo le brincan las tetas al pasar, y le vibran esas pinches nalgotas. Estoy pensando que si voy a cobrarle la renta de este mes, voy a decirle con algún pretexto que subió, y de seguro no le va a alcanzar.

Ricardo:

Ayer vino el casero a cobrarle a mi mami la renta, no sé porque pero vino muy noche, mi mami ya estaba con su baby doll negro, descalza, y algo desaliñada, fue a abrirle; la escuche desde mi recamara como discutía algo con ese señor Armando y de repente no sé porque, no pudo evitar el llanto, yo sin saber qué hacer, quería asomarme a ver que ocurría pero me habrían descubierto, de pronto y de un momento a otro se hizo un silencio profundo y ya no escuche sonido alguno, me asome con cuidado a la sala y no podía creer lo que observaba, mi madre estaba completamente hincada con las manitas atrás y la cabeza levantada mamándole la polla a Don Armando, tenía sus ojitos entre abiertos y sus labios ya sin maquillar, recorrían cada centímetro de una polla grande y gruesa que tenía ese hombrón precioso y maduro de Don Armando.

Su carita era la de una tierna corderita que mamaba con Amor ese pedazo de carne como si fuera una delicia, jamás me hubiera imaginado llegar a ver a mi mami así, como toda una hembra y con un Hombre, que no es mi papi.

Don Armando, le bajo con sutil delicadeza un tirantito de su baby doll a gloria, mi mami y comenzó a jugar con sus pezones de ella, con mucha suavidad, al tiempo que le ordenaba que lo viera a los ojos, mientras le seguía mamando su verga.

Don Armando, intercambiaba a mi mami de su verga, a sus guevos y le hundía su rostro entre los pelos de su entrepierna, mi mami no podía ni respirar por momentos y su cutis se le enrojecía quizás de la humillación, sacaba su lengüita chupando como borreguita obediente, mientras él jugaba con su pelo largo.

Así la tuvo más de media hora mamando, y yo me dedicaba a tocar mi verga por encima de mi pantalón, como queriendo sentir también su cálida boca en mi verga, sentir su saliva y su lengüita húmeda rodeando mi mazo, incluso me imaginaba viniéndome sobre la cara de mi propia madre, y si quería retirarse obligarla a mamar por mucho rato más, hasta que se tragara todo mi semen, aunque no pudiera dominarla después, por puta.

Mi mami esta tan buena que siempre que trae amantes a la casa, me encanta escuchar sus gemidos de puta mal parida, imaginándome que soy yo el que la está cabalgando cual yegua blanca y tirando de su pelo negro hacia atrás, haciéndola relinchar.

En eso Don Armando tomo de los pelos a mi mami y le saco la verga del hocico de un jalón, el viejo cabron la hizo a un lado quitando a mi mama de su polla, y le soltó una fuerte cachetada en la cara.

-Basta ya puta, que piensas, que vas a hacerme venir rápido, no mija esta vez, si te van a dejar bien cogida, no como los pendejos de tus clientes de tercera que de seguro te cogen a diario.

-De Ahora en Adelante te cogeré cuando me venga en gana, y sino consigue el marica de tu hijo una novia, quizás lo haga mi mujer también, je, je; ¿te gustaría zorra?

-lo que tú digas papi. Contesto mi mami sumisamente.

Me estremecí, cuando escuche ese comentario, aunque no pude evitar excitarme más con el comentario de Don Armando.

Lentamente Don Armando le comenzó a quitar la batita a mi mami, hasta dejarla completamente desnuda e hincada ante él.

-A ver puta ya veras, así te quiero hincada, con las manitas apoyadas en las piernas y con las palmas para arriba, sumisa obediente, como buena hembra que sabe complacer a su macho.

-Si papi.

-Ahora mírame a los ojos, mientras me hablas así.

Mi mami con ojo Remy lo veía sumisa, y el cabron le ordeno:

-Ahora chúpame los zapatos con la lengua puta, lústralos.

Mi mami se empinaba todo lo más que podía, para poder chupar sus zapatos ávidamente como si su vida dependiera de ello, y pude ver a mi progenitora incada chupando los zapatos de un extraño, y todo por pagar una renta.

Al hacerlo mi mama no podía evitar tener que parar las nalgas al máximo para complacer al malvado, y este a su vez la contemplaba sus nalgas en lo alto a través de un espejo que devolvía la imagen de dos nalgas espectaculares, y resplandecientes salpicadas en sudor, con olor a hembra en celo, y su panocha completamente depilada con sus labios carnosos vistos desde atrás con un cachito de piel inquietantemente rugosa endiabladamente hermoso llamado clítoris, esperando ser ultrajado acometido por el mejor postor, sus dos preciadas nalgas blancas tan hermosas bamboleándose de aquí para allá, al menor movimiento, o al menor roce de su piel, dejando entrever un ano rosado delicioso, inquietante que provocaría el sueño más lúdico de cualquier pendenciero.

De inmediato el cabron la jalaba de los cabellos por momentos y le escupía directo al rostro comenzó a escupirle por todo el cuerpo y a palmotear sus nalgas sonoramente, dejando sus manos marcadas en ella.

-Así Gloria muy bien hecho, sé que esperar de las putas como tú, y a partir de ahora eso serás de mí, mi puta particular.

Yo continuaba espiándolos, observando sus pasos, viendo a la puta de mi madre, cuando de momento, Ya no pude inventar más maneras de ganar tiempo y sin querer tosí casi casi enfrente de ellos, Don Armando volteo a verme.

-Hola cabron ¿Disfrutas del espectáculo?.

Impávido no supe cómo defenderme ante tan misteriosa mirada, y esas palabras.

-Ven acá cabron quiero que veas como me cojo a tu madre.

-Anda Gloria ponte en cuatro patas sobre esta silla, enséñale a tu hijo como debe cogerse a una verdadera hembra.

Mi mami se levantó hermosamente divina y completamente desnuda y se mostró ante mí sin recato, como toda una diosa.

-¿Qué te pasa Ricardo? ¿Porque pones esa cara? me dijo mi mama.

-No puedes evitarlo, anda ayúdame a encular a esta vieja y llenarle todo el cuerpo de leche. Dijo Don Armando.

-Olvídate que es tu madre mírala como el putón que está hecha ¿no ves que arde de lo hembra que es?.

Sin fuerzas para oponerme al que parecía ser mi nuevo amigo, camine hacia mi mami que ya estaba bien empinadita con la cabeza baja y con el culo en pompa, en una silla, como esperando a su príncipe azul, al tiempo que me iba desabotonando la bragueta de mis viejos pantalones, y sacaba mi polla bien erguida como un mástil blanco.

Cuando vi su vagina por detrás, no pude evitar sentir lujuria, al tiempo que Don Armando me dijo:

-Acuérdate que por ahí saliste, y ahora volverás a entrar, y no llore ahora cabron ja, ja

-¿Qué dices Armando?

-Los papeles cambiaron hijo, ahora tú la vas a hacer llorar a ella y si no quiere…pégale una buena nalgada pero que llore como toda una beba

Mi mami alcanzo a musitar sensualmente

-Papito, papito: ¿No puedes dejarme un mes  de plazo Armando? para pagarte la renta de la casa,…de verdad, …Yo te amo.

-Claro que no, ahora Tu propio hijo te quitara el poco pudor que te quedaba pinche puta, RAMERA.

-¡Dios mío!

-No lo hagas Ricardo me sentiré Arruinada.

Es por amor mami ya te acostumbraras y saque quien sabe de dónde un viejo chupón que creo había sido mío y le dije:

-Haber pinche puta abre la boca de avioncito

-Noo, noo, estás loco.

Y le solté una nalgada fuerte para que empezara a llorar

Dicho y hecho, la puta de mi madre comenzó a berrear y a querer bajarse de la silla, Don Armando tomo una silla y ahora era el quien disfrutaba del espectáculo.

La tome firmemente por la cintura con ambas manos y le prohibí moverse al tiempo que me quite el cinturón y le dije

-¿Te has portado mal mamita?

-No hijo,

-¿Estás segura?

Y antes de que pudiera decir algo le soltee el primer cinturonazo sobre sus nalgas ya enrojecidas

-¿Segura?

-No hijo

Y de inmediato le prodigue tres cinturonazos seguidos a mi progenitora, marcando sus nalgas en dos diagonales de un rojo intenso entre el blanco de su piel de durazno.

Antes de otra cosa le dije ya no llores mamita y le metí el chupón entre sus labios, aliviada volteo a verme como esperando un consuelo que nunca, nunca llego.

Enseguida la tome por los cabellos y la jale hacia atrás contorsionando su espalda en una pose salvajemente epicúrea, alimentando el hedonismo, más salvaje que un pintor hubiera dibujado, sin piedad.

-por la panocha de avioncito. Je,je.

Y le metí mi cabezota en su panocha,

-por donde un día Salí, cabrona le grite, quiero que pienses eso…cada día diez, cuando te arregles en el espejo, y veas mi foto,…sintiendo ese calor de su panocha húmeda en el pito y el calor de sus nalgas tan delicioso que se aplastaban contra mi torso peludo de hombre que solo una madre le puede a uno dar.

Mi mami seguía llorando y ahora gimiendo al compás de la frenética cogida y nalguiza que le estaba yo propinando, seguía gimiendo acostumbrándose al calor de familia que le prodigaban mis embestidas mientras ella seguía atesorando su nuevo chupón en su boca.

Mi verga se abría paso en su panocha tan deseada, y ahora usada por su propio hijo, para envidia de los demás hombres.

Tendré una puta de cabecera pensé

Comencé a bombearla con fuerza, cimbrando sus nalgotas blancas tan hermosas.

-Ay papi

-Y le daba un par de nalgadas más, mientras su rostro casi llegaba al suelo y solo era sujetada por las nalgas.

Escuche sus gemidos como música para mis oídos por fin era yo quien se estaba cogiendo a mi mami y no otros hombres en manada, su olor a hembra era delicioso.

-Ahora va por tu ojete mamita, no te muevas.

-Si mijito, como tú digas amor.

Mis manos abrieron sus nalgotas blancas de par en par y mi verga se posó en su pequeño anito que a juzgar por sus pliegues, se notaba que ya había recibido varios machos antes que yo.

Y lentamente, pero con firmeza mi verga se fue metiendo en su culo, venciendo la poca resistencia que ofrecía, como un desarmador entrando en madera.

Pude sentir el calor de su culo y comencé a bombearlo a conciencia, lento y duro, mientras de su boca escapaban gemidos lastimeros, después de casi una hora de usurpar su ano con sexo familiar, terminamos bañados en sudor, y ella bien ensartada por su culo a mi verga, yo volví a meter mi verga en su chocha y me vine abundantemente dentro de ella, mientras gloria se revolcaba de placer gimiendo escandalosamente como toda una hembra y se fundía conmigo en un orgasmo espectacular, y mi mami termino con la cara en el piso y el culo levantado hacia mí.

-Alcance a ver a Don Armando, sonreír, desde su silla.

-¿Porque haces esto hijo? decía mi madre ronroneando, como gatita en celo.

-Lo siento mami ya decidí que no quiero andar con alguien de mi edad, pero…tu si serás mi puta.