Los beneficios del vibrador, más allá del placer

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Son el juguete erótico más exitoso de todos los tiempos y, además de su objetivo principal, proporcionar placer, los expertos aseguran que son muy útiles para el tratamiento de diversas disfunciones en hombres y mujeres como la anorgasmia, el vaginismo o el acortamiento de pene.

AMAIA MAULEÓN – VIGO. Fue un médico británico, Joseph Mortimer Granville, quien inventó en la década de 1880 el primer vibrador de baterías. El objetivo era usarlo en el consultorio médico como una herramienta terapéutica para combatir lo que en la época victoriana se conocía como “histeria femenina”. En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que ésta no era una enfermedad legítima, sino un mito anticuado, y estos aparatos pasaron a convertirse en simples juguetes sexuales.

Los vibradores han evolucionado en cientos de formas y diseños y, más allá de su objetivo de proporcionar placer, son útiles instrumentos para mujeres que padecen anorgasmia, vaginismo, trastornos del deseo sexual o problemas secundarios a los tratamientos oncológicos.

Un gran estudio llevado a cabo con 3.800 mujeres de entre 18 y 68 años constata que mejoran la función sexual, además de promover comportamientos saludables. En el estudio del Centro de Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana (EEUU) revela que la mayoría de las mujeres (un 52%) reconoció haber usado un vibrador. El 83% lo empleaba para estimular el clítoris, mientras que el 64% lo usaba en el interior de su vagina.

Una de las utilidades que los expertos dan a los vibradores es en el tratamiento de la anorgasmia (ausencia del orgasmo tras una fase de excitación normal) que es una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer. “Normalmente esta disfunción se produce por algún trauma, lo que provoca que la mujer no consiga relajarse durante el acto sexual. El uso del vibrador puede ayudarle a buscar ella misma, de una forma relajada, las zonas que le producen más placer y conseguir así conocer mejor su cuerpo y lograr excitarse”, explica Manuel Varela, presidente de la Sociedad Gallega de Sexología.

También los expertos recomiendan los dildos masculinos a los hombres para tratar diversos problemas como acortamiento de pene, amputación, discapacidades o lesiones tras cirugías. “Hay un mayor tabú entre los hombres, pero su uso puede ser muy útil para personas que, con estos problemas, no consiguen llegar al orgasmo”, destaca Varela. El sexólogo asegura que está demostrado que el uso de la juguetería “no resta la necesidad de tener relaciones, como muchas personas temen, sino que incluso la puede incrementar y, bien utilizada, puede ser muy saludable para la salud sexual de la pareja”.
vibradores parejas

Sexólogos y ginecólogos los recomiendan en mujeres que padecen anorgasmia, vaginismo o tras tratamientos oncológicos

El doctor José Luis Doval, jefe de Ginecología y Obstetricia del CHOU, destaca por su parte dos “grandes beneficios” en el uso de los vibradores: “El autoerotismo, la posibilidad que ofrecen de conocer y explorar el propio cuerpo, y el romper son la monotonía de las relaciones”.

Sin embargo, advierte de que estos aparatos no son capaces de “provocar el deseo sexual, aunque pueden mejorarlo”. Sí se recomiendan en el inicio de la terapia a mujeres que sufren vaginismo, imposibilidad de realizar el coito debido a la contracción involuntaria de los músculos de la vagina.
vibrador

Un gran estudio constata que mejoran la función sexual, además de promover comportamientos saludables.

Efectos secundarios

Los expertos afirman que apenas hay casos de efectos secundarios por el uso de estos juguetes. En el estudio, la mayoría de los encuestados (71%) aseguró que nunca había tenido un problema con su vibrador, aunque el 16% experimentó entumecimiento de los genitales por al menos un día o más. “En condiciones normales de uso, son dispositivos seguros, solo pueden dar problemas si hay un abuso, se usan de forma brusca, no se utilizan lubricantes y se prescinde de otro tipo de excitación“, apunta Varela.

Por otra parte, Doval recuerda la necesidad de “mantener una buena higiene y no compartir los vibradores” por la posibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual o diversas infecciones. “No es algo frecuente, pero es mejor prevenir”, añade el ginecólogo.