Cómo saber si tu chica ha fingido un orgasmo

Ratio:  / 1
MaloBueno 
Tamaño letra:

Mas de 70% de las mujeres aseguran haber fingido un orgasmo durante el sexo. Este es un número muy grande. Entonces aun con todas las revistas Cosmopolitan y Glamour y los libros de sexo diciéndole a las mujeres que busquen su propio placer, aun lo siguen fingiendo.

Las mujeres fingen orgasmos para evitar (o tal vez porque no saben como) explicar como se sienten o que les gusta para alcanzar el clímax. Ahora, fingirlo una o dos veces es enteramente permisible, porque a las mujeres les encanta el sexo y aunque no siempre lleguen al orgasmo, las bondades del sexo las hacen feliz. Se trata tan solo de algunos puntos a tener en cuenta para saber si tu chica ha fingido (o está fingiendo) un orgasmo en la cama (o en la mesa, o encima de la lavadora, o donde tengáis por costumbre entregaros a los placeres de la carne). Empecemos:

1.- Ella demuestra tener energía después del orgasmo.

La fase post-coital (también llamada de resolución) de las mujeres no es como la de los hombres, pero se parece en algunos aspectos. Ellas también suelen quedarse ?planchadas? después del orgasmo. No tan planchadas como acabo yo, que me dejo caer en la cama exhibiendo una suerte de rigor mortis, con los ojos vueltos y respirando agónicamente, pero de alguna manera sufren un bajón físico tras la liberación de endorfinas y oxitocinas. Ello no afecta a la capacidad verborreica, es decir, para mover la lengua y hablar hasta por los codos no se necesita mucha energía (desgraciadamente), así que no se habrá de tener en cuenta el que la chica en cuestión se muestre anormalmente locuaz (esto incluso podrá considerarse como un signo positivo). Lo que si resultará indicativo del engaño es que se levante y se ponga a limpiar la cocina o a regar las macetas como si nada hubiera pasado. Quien dice limpiar la cocina también dice redactar una tesis doctoral relacionada con la física cuántica, no me vayan a tomar por un machista.

2.- Las expresiones de placer (más gritos, chillidos, aullidos y rebuznos de satisfacción)

Las expresiones de placer han de tener estas características: incoherentes, cortas, repetitivas y sin ninguna relación aparente entre si (desactivación total de la conciencia). Veamos una cadena de expresiones orgásmicas veraz: ?Uhmmm, siii, diosss, ahhhhhh, jojo, dame, dame, coche, morcilla, mas, mas??. Bueno, que diga coche o morcilla no es usual, pero en cualquier caso cumplirá los requisitos necesarios para no levantar sospechas. Ahora veamos una cadena de expresiones sospechosa: ?Asiiiii, masss, uhmmmm, sigue león, sigue follándome con tu superpolla, ahhhhhh, que bien lo haces, el butanero no tiene nada que envidiarte, machote, uhmmm??. Si escuchas algo como eso, demasiado parecido a un extracto del ?dialogo? de una película porno, entonces estará fingiendo sin ninguna clase de dudas. Además, será casi seguro que tu chica se esté acostando con el butanero. Sea como fuere, te lo habrás ganado por idiota.

Por otra parte, hay algunas frases reveladoras respecto a la sinceridad del placer sexual, sobre todo si las repite, como son: no pares, no pares o sigue, sigue. Si en algún momento las dice desesperadamente puedes dar por cierto que se está acercando al clímax, con lo cual te hallas a escasos minutos, si no segundos, de cumplir con tu deber. Si te corres en esos instantes te merecerás la castración por inepto y por eyaculador precoz. Ella misma debería de pegarte en la cabeza con el palo de la fregona. Quien dice con el palo de la fregona también dice con una probeta química. Ya saben.

3.- Las reacciones físicas.

Hay una serie de reacciones físicas propias de la excitación que no deben confundirse con las exclusivas del orgasmo. Dejando a un lado las primeras, las reacciones características del orgasmo que se cumplen generalmente son las siguientes: contracciones en las paredes de la vagina así como en el útero y músculos pélvicos (incluido el esfínter, así que si le metes un dedo en el culo tendrás un sensor orgasmatrónico totalmente confiable), punto máximo en la frecuencia respiratoria (donde se llegan a las 40 respiraciones por minuto) y aumento del ritmo cardíaco (que llega a alcanzar de 110 a 180 latidos por minuto). Otras, no generales, pueden ser: arrancarte la piel de la espalda a tiras o clavarte las uñas hasta atravesarte la carne, agarrarte los glúteos y empujarlos hacia si, empujar el pubis hacia arriba y mover la pelvis buscando su propio ritmo (todo esto si estáis practicando la postura del misionero), comerse el almohada a bocados o babear sobre ella (si estáis practicando la postura del perrito), berrear como una loca (si no está amordazada), etc., etc.

También pueden tenerse en cuenta las reacciones del post-orgasmo: sudoración tenue y leve (trasudación), persistencia ocasional en la erección de los pezones, ganas irreprimibles de orinar (proporcionales a la intensidad del orgasmo y/o duración del coito), respiración profunda, etc., etc.

4.- Ella inmediatamente empieza a pensar en la rutina diaria.

Se considerará como clara evidencia de hipocresía coital el que ella, tras finalizar el acto amoroso, suelte algo tal como: ?¡Que bien me has hecho el amor, cariño!? eres todo un machote? pero seguro que hoy tampoco has bajado la bolsa de la basura a la calle ¿Qué te crees? ¿Qué tiene patas y se baja sola??. Lo mejor que puedes hacer tras escuchar algo tan esclarecedor a la vez que hiriente es coger las escoba y la fregona y dejar la casa limpia y reluciente como los chorros del oro, para demostrar que si bien no vales para el fornicio por lo menos si vales para ayudarla en las tareas del hogar. Y que no se te olvide sacar al perro a mear cuando bajes la basura, ¡eh, gañan!.

5.- Ella no se acerca a ti.

Si has conseguido llevarla hasta las mas altas cumbres del placer, tu chica te verá como a un héroe, todo un superhombre, y se pegará a ti cual perra calenturienta buscando el contacto físico (caricias, besitos?). Es posible que también se toque ella misma algunas partes disimuladamente, aprovechando los últimos retazos de la hipersensibilidad que disfrutan las mujeres tras el orgasmo. Así pues, si tras acabar se da la vuelta y se echa a dormir puedes jurar que no la has satisfecho. Si además, dándote la espalda, deja escapar un mayúsculo pedo entonces te estará dando a entender, con ese estilo indirecto tan propio de las féminas, que te odia profundamente. En ese caso ándate con cautela, pues seguramente intente asesinarte mientras roncas.

El truco para evitar que lo finjan es? hablar de eso. Si decides confrontarla hazlo de manera que parezca que quieres que ella tenga un orgasmo y que quieres saber como le gusta. No te pongas defensivo preguntándole “¿Porque lo finges?” Mejor engatúsala: “Yo solo quiero estar segura que te gusta, quiero que me digas como hacerlo”. Y una vez que funciona, los dos serán muy muy felices.