Mi Ex-vecino me dio Lechita

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Hola a todos, de nuevo yo, hace días quiero contarle una de mis últimas experiencias sexuales, y creo que ha llegado la hora de hacerlo, pónganse cómodos y espero que encuentren entretenido el relato.

Todo ocurrió a finales de febrero de este año (2012), por esos días estaba de muy buenos ánimos ya que había conseguido un trabajo como vendedora, aunque sería solo por unos cuantos meses, la paga era buena y el horario era muy accesible pues me permitía seguir con mis estudios normalmente,

eso sí, tendría que tomar algunas materias en la noche, pero no me molestaba, además solo sería por ese semestre así que no le vi ningún inconveniente, llegaría un poco más tarde a mi casa pero eso no era problema.

 

Todo comenzó a marchar, los viernes, particularmente salía más tarde de la Universidad porqué tenía una clase larga y tediosa que me dejaba agotada, salía de la Universidad a eso de las 9:30 de la noche y estaba llegando a mi casa casi a las 11, porqué vivo muy lejos de la universidad. Pero como no hay mal que por bien no venga fue gracias a ese horario de viernes, que me reencontré con uno de mis vecinos, Sergio, un tipo alto con unos ojos miel encantadores y una sonrisa que derrite a cualquiera, digo que me “reencontré” con él, porque después de que se CASÓ, se fue a vivir a otro barrio con su esposa y no lo había vuelto a ver.

Ese viernes todo marchaba con mucha normalidad y estaba muy cansada como para esperar que pasara algo, pero unos minutos después de haber abordado el autobús que me llevaría a mi casa, me di cuenta de lo equivocada que estaba, desde mi ubicación en los asientos de atrás vi como un hombre divino,  alto de más o menos 1,90 de estatura se estaba acomodando unos puestos adelante, justo diagonal a mí, tardé unos minutos en reconocerlo, pero me di cuenta que se trataba de mi Ex Vecino, y que estaba tan bueno como lo recordaba.

Yo conocía muy bien a Sergio prácticamente me vio crecer, era el hermano mayor de una de mis amigas de infancia, así que como Yo siempre jugaba a las muñecas con ella en su casa, pues lo veía con mucha frecuencia, coqueto y atractivo, el este momento tiene casi 30 años, es decir 9 años más que yo, pero con el paso de los años se ha vuelto más sexy, más interesante, un machote en toda la extensión de la palabra. Como ya lo dije lo último que supe de él, era que se había casado con una chica muy guapa, y que tenía una hija de 5 años muy bella que se parecía mucho a su papá, en fin no sabía que estaba haciendo a esas horas y tomando un autobús que lo llevaría al viejo barrio del que había partido hace 6 años, pero casi sin darme cuenta no le podía quitar la vista de encima, me parecía increíble volver a verlo, lo escanee con mis ojos, tratando de no perderme ni un solo detalle, lo reconozco ver esa aparición de hombre me antojó, se me pasaron mil ideas locas y acaloradas por la cabeza, pero cuando recordé que estaba “Felizmente Casado”, pues mi calenturientamente se apagó y decidí dejar las cosas así, igual él no se había percatado de mi presencia.

Tomé mis audífonos y me dispuse a escuchar música y mirar por la ventana, el trayecto era largo y no quería dormirme así que acupe mi mente en pensamientos fugaces y me olvidé de Sergio. Ya habían transcurrido 20 minutos, cuando al mirar de reojo a Sergio noté que sus ojos estaban fijos en mí, había girado su cuerpo para verme, creó que me reconoció, pero me sentí algo intimidad por su mirada fija, así que no me voltee para corresponder su mirada, seguí en lo que estaba, cuidando de mirarlo cada tanto para ver lo que hacía, pero para mi sorpresa, Sergio se levantó y caminando con cuidado se sentó  a mi lado, me quedé helada pero ya no me quedaba más que disimular, me saludó muy amablemente, y me llamó por mi nombre, y así comenzamos la charla, le pregunté por su hermana que hace mucho que no veo, por su familia y todas esas trivialidades que se usan para hacer conversación, me contó una semana atrás había vuelto a la casa de sus padres, porque su mamá estaba convaleciente de una cirugía en los ojos, y que su esposa la estaba cuidando hasta que estuviera recuperada. El autobús se fue quedando vació y como nosotros éramos los últimos en bajarnos, pronto estuvimos solos, una situación bastante morbosa, que me hubiera encantad aprovechar, pero no deja de verlo  como un hombre comprometido, y la calentura se me apagaba, el por su parte y ya en confianza me dijo que estaba muy bonita, que en qué momento había crecido tanto, recordó cuando era solo una niñita, y me dijo que me había convertido en una mujer muy atractiva, sonreí un poco abochornada por tanto halago, y noté como Sergio aprovechaba cualquier descuido de mi parte, para echar un vistazo entre mi escote, (ese día estaba vestida de una manera muy informal, jean índigo, y una blusa negra de manga larga con un profundo escote que no me preocupé en disimular), estaba algo cortante con él, mis principios me obligaban a mantener la distancia, no podía olvidar que estaba casado, pero ver como miraba mis senos, y sus halagadoras palabras me estaban haciendo ceder.

Al llegar al paradero final, muy atento me dio su mano para bajar, su mano estaba muy cálida a diferencia de la mía que estaba helada, no sé si eran nervios, o estaba demasiado descubierta esa noche jeje, me ayudó a bajar y apretando un poco mi mano me dijo: -¿Tienes Frió?, sonreí y le dije que un poco, aun nos faltaba caminar un par de cuadras, la calle estaba muy sola, y él en un tono muy coqueto, me dijo que mejor me abrazaba para que se me pasara el frío, yo estaba hecha una tonta, el tipo era demasiado sexy, seguro de sí mismo y sin duda tenía el control de la situación, tal vez por eso me sentía tan apocada y en evidente en desventaja. Pero cumpliendo lo que había dicho me abrazó y rodeando mi cintura me apretó contra su cuerpo, fue un momento tensionante alguien podía vernos y contarle todo a su esposa, pero por otra parte, sentir sus brazos de macho rodeándome, su olor, su calor, me hacía hervir la sangre, yo llevaba ya varios meses sin sexo y estaba que echaba chispas, y sentir a eso hombre tan cerca me calentó la cabeza (bueno, no solo la cabeza jeje).

Pronto llegamos a la casa de su mamá (ella vive una cuadra a bajo de la unidad residencial donde yo vivo), creí que era el final de ese encuentro, me despedí dándole un beso en la mejilla, pero él volteó la cara y en un acalorado arranque de locura se comió mi boca en un excitante beso que hizo que mi tanga se empapara, cuando ese largo y húmedo beso culminó, me pidió disculpas al oído, y me dijo que no sabía lo que le había pasado, pero que las cosas no iban bien con su esposa y que andaba en un largo “verano”, sonreí y le dije que no había problema, que me había encantado, y le confesé al oído que me habían dado unas ganas incontrolables, me miro, y sonrió, sin duda eso era lo que esperaba oír, me tomó de la mano y simplemente me dijo: -Ven. Me dejé guiar y me invitó a que entrara, (la casa de su mamá es una de esas casas antiguas, que tienen rejas en la entrada, un pequeño jardín en frente y un amplio y largo corredor antes de encontrarse con la puerta principal), abrió la reja y después de pasar el pequeño jardín, llegamos al corredor, todo estaba oscuro, y las tinieblas fueron cómplices, nos ubicamos a un costado y me recostó contra la pared, me estrujaba con fuerza y excitación, agarraba mis tetas, acariciaba mi vagina por encima del jean, agarraba mi culo, en fin, se volvió un pulpo, no había un solo lugar de mi cuerpo que no hubiera manoseado ya, aun no me quitaba ninguna prenda, y mientras besaba mi pecho y mis tetas gracias al escote que tenía, me decía que le encantaron desde que las había visto, (yo estaba tan caliente que no me percaté de que me estaba dejando varios chupones que después tuve que ocultar con maquillaje), abrió mi jean y empezó a meter sus dedos en mi rajita, frotó mi clítoris con fuerza, separé mis piernas y el empezó a “darme dedo”, los metía y los sacaba cada vez más rápido,  mis jugos salían abundantemente y hacían un característico sonido ante tan excitante masturbación, mi respiración estaba agitada, mi cuerpo temblaba por la adrenalina del momento, pero sabía que el menor ruido podría despertar a alguien en la casa, y a ninguno de los dos nos convenía, me abracé con fuerza a su espalda, agarré su camisa, y él advirtiendo mi orgasmo, aumentó el ritmo con que me estaba masturbando y me provocó un intenso orgasmo, por poco no me puedo sostener en pie, pero me agarre con mas intensidad a su cuerpo pegándome más a él.

Sacó su mano, y pasó sus dedos por mis labios, su mano estaba bañada por mi torrente salado de placer, sabía lo que tenía que hacer, comencé a limpiar sus dedos con mi lengua, despacio, y sin dejar de mirarlo de una manera muy caliente, unos instantes después de estar lamiendo como gatita, me metí sus dedos en la boca y comencé a chuparlos, a imitar los movimientos que haría con su miembro, como si estuviera disfrutando de el a plenitud, no dejé de mirarlo, quería que me invitara a degustar del rico sabor de su verga, erecta y al rojo vivo. El sonrió complacido y entre susurros me dijo que lo hacía muy bien, no respondí nada y como noté que no se animaba a hacerme la invitación al “sur de su anatomía”, no me quedó de otra que ser yo quien tomara la iniciativa, haciendo a un lado sus dedos, deslicé la mano por su vientre y abriendo camino despacito, llegue a su rico pene, sentí el bulto que este hacía sobre el pantalón, se sentía apretado, debía estar incómodo jeje, desamarré su cinturón y con un poco de dificultad aflojé el botón de su pantalón, luego deslicé la cremallera y con toda libertad acaricié de nuevo, pude sentir el calor de su entrepierna, su miembro muy duro amenazando con salir en  cualquier momento, él no decía nada, solo se ponía a mi disposición y me dejaba actuar, me sentí en total libertad, ya estaba loca por probar, y curiosear que tan bien armado venía. Lo gire justo en la posición que yo estaba antes para permitirle un buen apoyo, luego me arrodillé, y una vez de rodillas, deslicé su pantalón y su bóxer, y ante mi pude ver su exhibido su enrojecido miembro que se imponía, era de un tamaño normal, pero con una cabeza bien grande, hinchada y roja que lo adornaba perfecto, se veía apetitoso, y sin perder más el tiempo, comencé a hacer que mi vecinito gozara y yo a divertirme como nene con juguete nuevo. Empecé a rozar su capullito con la  puntita de mi lengua, y la deslicé delicadamente hasta llegar a sus testículos estando ahí comencé a besarlos y a lamerlos antes de meterlos de a uno en la boca, procurando no hacer mucho ruido, cuando sentí que era el momento, me fui de bruces a su falo, comencé a succionar poco a poco, despacio hasta meterlo todo en garganta y ayudándome con la mano, a una velocidad lenta, lo saqué de mi boca y luego de regreso, él me miraba complacido, y eso me excitaba, sabía que había empezado bien, y que le gustaba lo que con mi boquita hacía, yo seguí en mi labor de darle placer, aumenté el ritmo, por momentos, sacaba su caliente y erguido aparato para masturbarlo un poco y lamerlo tratando de poner cara de bandida, y la verdad era que me encantaba me sentía una puta ofrecida pero feliz, aumente el ritmo de mi mamada, ahora lo apretaba mas fuerte con mis labios introduciéndolo hasta el fondo, jugueteando con mi lengua, y haciendo que mi saliva mezclada con sus jugos pre seminales, formara una espuma sobre el lomo de aquel delicioso pollón, no podía parar, era delicioso estar ahí de rodillas ante él, comiéndome su verga disfrutando de su sabor, y de sentirla bien caliente y palpitante entre mi boca, con cada uno de mis movimientos, notaba como aquel rico órgano, crecía mas, y aumentaba su temperatura, pronto las venas que lo rodeaban fueron más visibles, era hermoso, y me encantaba, así estuve por un buen rato, yo succionaba como un ternero con hambre (perdón por la analógica pero literalmente eso era lo que hacía), y es que ya quería mi leche (jeje), por la succión y los movimientos que iban en aumento ya me dolía un poco el cuello y la mandíbula, pero no me importaba, estaba trabajando duro y merecía mi premio, así que no paré y seguí con un buen ritmo, fue entonces cuando sentí que agarro mi cabeza con sus dos manos y de golpe metió su sable hasta el fondo, lo sacó y repitió el movimiento cada vez con más velocidad, si, me estaba maltratando un poco, pero sabía que estaba a punto de venirse, y eso me encantaba, así que no opuse resistencia, y por el contrario apreté mis labios para que sintiera mejor el estímulo, ya faltaba poco, ambos aumentamos el ritmo, y el saco su colorado pene de mi boca y apresurando una paja que él mismo hacía, acabo, expulsando con toda fuerza un chorro de leche que fue a atravesar mis labios, derramar por mi barbilla y escurrir en mi pecho, la verdad fue delicioso, recogí con mi lengua lo que cayó en mis labios y barbilla, y traté de limpiarme un poco con las manos (sabrán que el semen frío ya no me gusta tanto jeje), me levante y mirándonos, mi cara sonrojada, con el maquillaje corrido, y una enorme sonrisa pintada, le hablaban de lo mucho que me había gustado “mamarlo”, correspondió a mi sonrisa, se acomodó el pantalón y sacando un pañuelo de su bolsillo de atrás, me limpió un poco, luego me lo dio para que yo terminara de quitarme los rastros de semen que aun pudiera tener.

Se acercó a mi oído y me dijo: -Es cierto, eres toda una “mujerota”, Sonrió y le dije que ya en mí casa de seguro estarían preocupados por mí, me  arreglé como pude el cabello y traté de estar impecable, y salí rumbo a mi casa, me sentía algo aturdida como con resaca (jeje). Me sentía avergonzada, sabía que era incorrecto lo que había hecho, pero lo peor era que lo había disfrutado como toda una perra.

Con ese Ex-vecino no paso nada más, y en parte era por que evitaba a todo costa encontrarme con él, mientras aun estuviera en casa de su mamá, para mi descanso ellos regresaron a su casa, y pues ya no lo veo ni me encuentro con él, aunque admito que me hubiera gustado una cogida con todas las de ley, era un gran semental, lástima que estuviera comprometido.

Bueno esto es todo, fue una historia corta pero espero la disfruten. Luego les narre algo que me paso con otro vecino (también casado, que suerte tan perra la mía), pero que me encantó, aun lo recuerdo y me mojo.

También muchos me han preguntado sobre mi anterior relato Una paja y un orgasmo con todas las de la ley, muy inquietos por saber si he vuelto a “eyacular”, bueno la respuesta es sí, me volvió a pasar el pasado viernes en la tarde, estaba bastante “cachonda”, y vi la oportunidad de hacerme una buena paja, y pues para mi sorpresa me volvió a pasar, esta vez no fue a “Chorro” como la vez anterior, la que describo en mi relato, pero pues fue deliciosa igual que la anterior, y les cuento un secreto, esta vez estaba grabando y todo quedó registrado en vídeo jeje.

Bueno, saben que pueden enviarme sus comentarios a mi correo personal, y que tengo más relatos, entren a mi perfil y díganme cual les gustó más.

Besos Clandestinos a todos.