Mi mujer trabaja de puta

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Todavía resonaban en mi mente las palabras de mi amigo Pedro cuando en la oficina donde ambos trabajamos desde hace años, se me acerco misteriosamente y en voz baja me pregunto ¿ Jaime tu y yo somos buenos amigos, verdad? Yo extrañado asentí él continuó: pues como tu mejor amigo creo que deberías darte una vuelta por la casa de cita que hay en la calle xx y ver una cosa que hay allí y que a ti te interesa. No me quiso contar nada mas y continuó con su trabajo, dejándome con serias dudas.

Pedro desde que llegó a la empresa hicimos buenas migas, y salíamos a menudo a tomar copas, además él fue el único invitado a mi boda hace dos años aproximadamente y visitaba a menudo mi domicilio, como soltero sabía que visitaba salas de fiesta y siempre me contaba cosas de las mismas, que si había conocida a una chica, que si había hecho tal cosa, estaba considerado un mujeriego, después de darle muchas vueltas a mi cabeza pensando el porque me había dicho eso, de pronto se me hizo un nudo en el estomago y recordé el cambio que había dado mi mujer Lola en los últimos meses, desde que nos casamos hace dos años (ahora tiene 24 y yo 28) siempre había sido una mujer muy prudente y callada, y siempre vestía ropas de los más normales, pero ahora recordaba que desde hacía unos meses había cambiado todo su vestuario y ahora vestía muy provocativamente llevando siempre minifaldas y ropa muy ligera, y ya nunca me pedía dinero para nada - del que desgraciadamente andamos escaso y siempre nos costaba llegar a final de mes-,

Cuando llegue a casa no le comenté a mi mujer Lola lo que me había dicho Pedro y solo la observaba con una blusa sobre su cuerpo que apenas tapaba sus encantos y viendo ahora el cambio que últimamente había experimentado, os diré que Lola tiene 24 añitos, morena, pelo corto, algo bajita, una cara preciosa, labios sexuales, ojos marrones y vivos y un culito de campeonato, pechos pequeños pero duros y de punta y unas piernas de preciosas.

Nunca había tenido novio y yo la inicié en el sexo, y si bien le encantaba un buen polvo, sacarla de las cosas para ella normales, la ponía mal, decía que le daba asco chuparla y menos el hacer el sexo anal, por la mañana la observe en la cama desnuda y semi dormida, y me despedí hasta la noche, pues comía cerca del trabajo y una vez abandone el domicilio, desde un bar cercano llame al trabajo diciendo que esa mañana no podía ir, pues me encontraba enfermo estacioné mi vehículo enfrente de mi domicilio y allí me encontraba yo esperando no se que y deseando estar equivocado con mis sospechas.

A la 12:00 horas aproximadamente vi salí del portal a una chica rubia, a la que reconocí como mi mujer con una peluca de pelo largo y me asombré de como iba vestida, pues llevaba una minifalda que apenas le cubría los muslos y un TOP que se le podía ver toda la barriga y parte de sus pechos, parecía una putita, anduvo unos metros hacía la esquina y pude comprobar como los hombres se metían con ella y que lejos de enfadarse les miraba y sonreía, tomó un taxi y yo inmediatamente les seguí, comprobando que efectivamente paraba frente a la casa de citas que mi amigo me había dicho y bajando del taxi entro rápidamente en la misma.

En ese momento yo empecé a sentirme mal y mi cabeza empezó a dar vueltas y pasaba de todo por ella, desde entrar en la casa y armar un escándalo y sacarla a torta y separarme inmediatamente, hasta marcharme y a la noche pedirle explicaciones además estaba cabreado conmigo mismo pues se me había puesto duro el miembro solo de pensar lo que haría allí dentro, con quien lo haría y con cuantos. En esos momentos se abrió la puerta de acompañante de mi vehículo y entro mi amigo Pedro el cual me dijo: “No te alarmes me entere que habías llamado al trabajo diciendo que estabas enfermo y pensé que estarías aquí, y como amigo no quiero que hagas una locura”.

Yo le pregunté que si él la había visto dentro y me dijo que si, que hace un mes había estado en esa casa y que al principio le extrañó el parecido de una chica rubia con mi mujer, pero que al final comprobó que efectivamente era ella, se asustó al reconocerme pues conocía nuestra amistad y se acercó a mi llorando pidiéndome por favor que no te dijera nada, que estabais pasando una mala racha económicamente y una amiga de ella, la llevó a ese lugar hace unos dos meses, pero que una vez reuniera una cantidad para vivir mas desahogados lo dejaría antes de que tu te enteraras.

Yo escuchaba atentamente las explicaciones de Pedro y le comenté que una pregunta me rondaba por la cabeza y era que si él había estado con ella, o sea si se la había follado, Pedro me miró y me dijo muy serio, “Antonio por favor tómatelo con calma, somos amigos y que por esa amistad te he dicho lo de la casa de citas”, yo solo con el hecho de mantener esa conversación me tenía totalmente empalmado le dije que no me iba a enfadar, pero quería saber la verdad, , el me miró y al vio con sorpresa que estaba empalmado entonces me pregunto si me había calentado escuchando la historia de su mujer? Yo le dije que si, que admitía que era un cabrón, pues me había empalmado solo con saber que mi mujer era una puta y follaba con otros, entonces el mas tranquilo siguió contándome que había estado varias veces con ella y que la primera vez no quiso follar con ella, pero que ella asustada le dijo que quería hablar en privado conmigo, por eso la acompañé al reservado y allí acabamos haciendo el amor, las demás veces había ido a buscarla expresamente, pues follaba estupendamente y ese cuerpo joven e inexperto le atraía y temiendo encapricharme con la mujer de su mejor amigo, había decidido contártelo todo y cortar aquella relación.

Siguió contándome que tenía una mujer con un cuerpo maravilloso y que era fantástica en la cama, que él al ser soltero había estado con muchas mujeres y lo que le había hecho Lola era asombroso que la chupaba como ninguna –cosa que me asombró- y que había vuelto varias veces y que follando era de las mejores que tenía un cuerpecito joven e inexperto y se estaba encaprichando con ella y temía dañar nuestra amistad. Entonces el viendo mi miembro estaba cada vez mas duro y además no parecía estar muy tranquilo me dijo, ¿no te gustaría entrar y verla trabajar de puta, con las ropas que lleva esta para comérsela, anda pasa y ves la suerte que has tenido casándote con esa estupenda mujer. Yo le dije no me atrevía pues ella se asustaría al verme, por lo que Pedro me dijo, déjame que yo entre primero y le hable ¿quieres? A lo que le conteste que bueno que le dijera que no se asustara, que solo quería verla y hablar con ella y que no estaba enfadado y la perdonaba, pero no quería perderla. Pedro se bajó del vehículo y me dijo que si en quince minutos no salía es que ella estaba conforme, entonces yo podría entrar, caso contrario saldría para decirme que ella no quería verme en ese ambiente.

Vi como entraba en la casa y me asombré de mi tranquilidad para aceptar que mi mujer trabajara de puta, además era una de mis ilusiones secretas verla follar con otros y que pensando en ello me estaba masajeando mi miembro por encima del pantalón. A los 20 ó 25 minutos como no salía Pedro yo me bajé del vehículo lo cerré y con algo de dudas por su reacción entré en la casa, recibiéndome una mujer de unos 50 años, la cual todavía se veía muy apetecible pese a su edad y me dijo que allí había unas mujeres estupendas y si me apetecía algo especial, yo le dije que estaba esperando a un amigo y quería comprobar si había llegado.

Una vez dentro y cuando me acostumbré a la luz tenue del local, vi como desde una mesa Pedro acompañado de mi mujer que tenía la cabeza agachada me hacía señas, por lo que me acerqué a ellos, diciendo “hola” mi esposa levanto su vista me miro a los ojos y con lagrimas en los ojos me dijo - Te amo mas que a nadie en el mundo - y se quebró en un llanto desgarrador. La abrase y sentándome a su lado le dije que se tranquilizara y me contara todo que la iba a perdonar, ella seguía llorando y me pedía perdón y lo repetía sin cesar. Cuando se calmo comenzó a hablar y a contarme el porque se había metido a puta, yo no era capaz de hablar pues me encantaba verla como iba, había que reconocer que estaba preciosa, llevaba otra mini más corta y esta al estar sentada se le había enrollado en la cintura dejando ver todo sus muslos y un tanguita minúsculo de color roza y blusa de seda trasparente, viéndosele perfectamente sus pechos, mi amigo Pedro se encontraba callado y nos miraba a ambos.

Entonces Pedro dijo que la encargada no dejaba de mirarnos y sería conveniente pedir algo o marcharnos, yo nervioso le dije que como él conocía mejor esos lugares hiciera lo más conveniente, entonces llamó a la encargada y le pidió que trajera una botella de champán, la encargada saludó a Pedro pues se veía que lo conocía y cuando esta se marchó para traer lo pedido, me dijo que allí sabían que siempre que venía subía con Lola y para no levantar sospechas y si no me parecía mal la tomaría de los hombros y haría como si estaba enrollándose con ella para disimular, yo asentí y Pedro al ver nuevamente llegar a la encargada con lo pedido tomó de los hombros a mi mujer y suavemente la pegó a él, pudiendo ver como los pechos de Lola se pegaban totalmente a mi amigo y este depositaba un suave beso en sus labios, la encargada una vez depositó la botella de champán en la mesa, dijo con una sonrisa si iba a subir como siempre con Lola y si quería una mujer para mi, Pedro le dijo que todavía no sabíamos que íbamos a hacer y que lo estábamos pensando, por lo que se marchó.

Mi mujer que seguía pegada a Pedro apoyó su mano en mi pierna, y al rozar mi miembro y comprobar la dureza del mismo por lo excitado que estaba me preguntó si la perdonaba por lo que había descubierto, yo le dije sí, que solo estaba dolido por   no haber confiado en mi y que mas que enfadado estaba confundido, ella mas tranquila al ver que no estaba enfadado y además tenía un empalme tremendo, tomó mi miembro sobre el pantalón y comenzó a masajearlo y entonces dijo, “Pedro me ha contado que te has calentado al saber lo que hago y que unos de tus sueños era verme con otros hombres ¿es verdad? ¿Y porque no me lo has contado nunca? Yo le dije que si, que nunca me había atrevido a decírselo pero era cierto.
Ella continuaba tocándome el miembro encima del pantalón y dijo, veo que es verdad lo que me dices pues lo tienes duro y grande como nunca te lo he notado, ¿Te gusta lo que ves? Y se pegó mas a Pedro.
Yo le dije que sí y pregunté ¿cuánto tiempo llevaba trabajando allí?,
ella dijo que dos meses,
¿Y cuantos te has follado?
¿De verdad quieres saberlo?
Sí cuéntamelo todo
Ella dijo había follado con muchos, pero uno de los mejores había sido Pedro ¿estas enfadado?
Yo le dije que no
Ella me volvió a preguntar, si me apetecía hablar en privado o nos marchábamos a casa.
Yo al observar que la mano de Pedro seguía sobre los hombros de mi mujer y que la palma descansaba sobre unos de sus pechos, le conteste que mejor podíamos subir los tres a las habitaciones y allí hablar.

Pedro llamó a la encargada y le dijo que íbamos a tomar una habitación toda la noche y que nos dijera el precio por estar los dos con Lola, la encargada sonrió y dijo que íbamos a disfrutar mucho con la muñequita que habíamos escogido –si supiera que era mi mujer-

Pedro abonó la cantidad que le dijo que fue elevada y la encargada le entregó su parte a Lola, la cual muy colorada pues yo era testigo que había cobrado por follar, se lo guardo y levantándonos los tres nos dirigimos al ascensor, Lola delante y meneaba su culito de una forma descarada y a sabiendas que la estábamos mirando , ella se agacho para algo y le pudimos ver como el cordón del tanga lo tenía metido por la raja del culo notándosele perfectamente los labios de su vagina, al ver esto nos puso a Pedro y a mi a mil, ella se volvió y nos sonrió a los dos y dijo ¿Qué mirais?, os gusta lo que veis? ¿O mejor os gustaría tocarlo?.

En el ascensor Pedro se puso detrás de mi mujer tomandola de la cintura y pegandola contra el, mientras esta me echaba mano al paquete y me decía insinuosamente –cariño hoy te voy a dar todo mi amor, voy a demostrarte todo lo que he aprendido, quiero solo tu puta- mientras restregaba el culo contra Pedro y subíamos llevandola emparedada.

Una vez llegamos a la habitación Pedro se sirvió una copa y se sentó en un sofá y Lola y yo en la cama, enseguida ella se me echó encima diciéndome que la perdonara yo sin poder evitarlo seguía con mi miembro con una dureza inusual en mi, ella me tomo el miembro y al comprobar el estado que tenía, me dijo si hablabamos o antes me calmaba un poco. Yo calle por lo que ella entendiendo que le daba permiso me bajo la cremallera y sacó mi duro miembro diciendo “ mi amor como lo tienes” y metiéndosela en la boca comenzó a darme una mamada como nunca antes lo había echo, yo totalmente excitado por la situación y sin pensar que estaba mi amigo le levanté el TOP y comenze a tocarle los pechos y pechiscarle los pezones que los tenía duros, mientras pude ver como mi amigo Pedro se tocaba su miembro por encima del pantalón, Yo totalmente excitado le dije a Lola que se quitara la mini y el TOP,, ella me pregunto ¿delante de Pedro, de verdad que no te importa mi amor? Yo le dije que no importaba además se la había follado varias veces y la tenía mas que vista, por lo que se quito todo quedandose en tanga y continuó chupandomela, yo con señas le dije a Pedro que seguía tocandose su miembro que se sentara al otro lado de ella, cosa que inmediatamente hizo.

Al estar mi mujer chupandomela tenía su culito mirando a mi amigo, el cual no tardó en sobar y apartandole el hilo del tanga le metió la mano directamente en su coño, ella me miró y dijo, ¿mi amor de verdad que eso quieres, no te importa que tu amigo me toque y me coja delante tuyo? Yo le dije que sí y que además el había pagado el servicio, - ella dijo gracias mi amor hoy vas a ver como me corro con otra polla y al sentir como Pedro le metía un dedo en su coñito y le rozaba el clitoris ella comenzó a gemir,

Yo fui al servicio y cuando volví Pedro se había desnudado demostrando que estaba bastante bién físicamente y sobre todo luciendo un miembro que era realmente enorme, de aproximadamente 25 cm. de largo y casi tan grueso como mi muñeca. Mi esposa estaba acostumbrada a ser penetrada por mi pene que no mide más de 16 cm. de largo y que es relativamente delgado por lo que para ella era como sacarse el premio mayor. Mi esposa le tomó el pene con sus manitas y con gran lentitud comenzó a besárselo, a lengüetearlo y luego, lentamente comenzó a chuparselo mientras me miraba.
Era tremendamente excitante verla mamando ese tremendo aparato mientras Pedro jadeaba de placer y le acariciaba las tetas pellizcándole suavemente los pezones. Yo estaba embelesado mirándola, desnudo masturbándome pues no daba de caliente. Luego, ella se dio vueltas poniéndose a cuatro patas sobre la cama y le ofreció su hermoso y redondo culo. Pedro le abrió las piernas dejando abierta su vagina y lentamente comenzó a introducirle el glande. Mi esposa arqueó la espalda de placer, cerró los ojos, abrió la boca y con lentos movimientos de cadera lo ayudó a que se lo metiera. En un principio no parecía capaz de recibirlo pero de pronto Pedro la tomó de la cintura y de un golpe la penetró hasta el fondo haciéndola gritar de placer. Pedro empezó a sacarle el miembro lentamente y cuando tenía solo el grande adentro se lo volvió a introducir hasta el fondo empezando a bombearlo como loco.
Lola gritaba y se retorcía de placer mientras por sus muslos le corría el jugo vaginal. Antes de acabar haciéndome la paja, me puse frente a ella, la tomé del pelo, la besé con gran pasión, le dije cuanto la amaba y lo que me gustaba verla meterse otra polla, yo le metí mi polla en la boca. De pronto los tres acabamos al mismo tiempo presas de exquisitos espasmos de placer. Fue apasionante ver como mi mujercita saboreaba mi semen y como su coñito se llenaba del semen de Pedro hasta rebosarlo.
Lola luego de limpiarme con su boquita se dio vuelta y le limpió la verga a Pedro que todavía la mantenía dura. Mientras tanto yo le devolvía el favor a ella y abriéndole las piernas metí mi lengua dentro de su vagina y saboreando su coñito lleno de otro semen, comenzé a limpiárle esa mezcla de sabor extraño pero excitante entre sus jugos vaginales y el semen de Pedro. Su coño lo tenía abierto como nunca se lo había visto. Como a los quince minutos, Lola me empezó a acariciar el pene mientras se masturbaba suavemente por lo que, una vez empalmado nuevamente se lo metí hasta el fondo de su vulva. Mientras follábamos me dijo al oído que no me enfadara pero ahora que yo lo sabía y estaba de acuerdo, quería seguir follando solo con Pedro pues su pollón la hacia correrse maravillosamente como nadie lo había hecho, además que el había pagado todo. Así es que me apresuré en acabar y le dejé el camino libre toda la noche a mi amigo, quedandome yo dormido agotado.
Este, al parecer se retiró como a las seis de la mañana. Al despertarme al otro día, Lola me abrazó con su cuerpecito desnudo y muy transpirado, oliendo sexo por todos lados, me llenó de besos diciéndome que me amaba más que nunca y que esa había sido realmente la mejor noche de su vida.
Quedamos en la cama, hechos un nudo, totalmente derrengados y satisfechos. Así estuvimos unos minutos hasta que no sé quién de alargó la mano hasta la mesita para coger el paquete de tabaco, cada uno encendimos un cigarro que fumamos con total satisfacción. Ella me contó que disfrutaba mucho follando a diario a varios tios, además de ganar mucha pasta, pero que si yo le decía de dejarlo, no volvería mas.
Acabado el cigarro, mi mujer se fue a la ducha, tras ella fui yo. Una vez limpios y aseados nos marchamos a casa, una vez en casa mi mujercita me pregunto si me había gustado lo que había visto, yo le dije que si y ¡Quiero que te follen! ¡Quiero que te metan muchas pollas y te llenen el coño de leche y que me lo cuentes después! Quiero que sigas siendo una puta.
- ¿Me vas a dejar, seguir follando con otros? De verdad mi amor. Me decía encima de mí loca de placer
- Sí, sí, sí.
- Pero yo no quiero que te vayas con otras - me dijo asustada
No, sólo tú, sólo tú follarás por ahí. Me conformaré con que siempre me lo cuentes y no te enamores de nadie.
Ella loca de placer y triunfo, seguía cabalgándome, no estaba sólo follando conmigo en su cabeza sé que imaginaba cada nueva polla que la iba a ensartar.
- Sabes que me encanta follar de verdad ¿Vas a querer que me follen a menudo? Y ¿muchos tíos?
- Sí
- Si mi amor, sabes que me encanta follar y ahora mas tranquila al saber que tu me dejas, me voy a follar a todo el que pueda voy a ser una autentica puta, tu puta y que me llenen el coño de semen, después te lo contare todo y te entregaré todo el dinero.

Continuara............