Desvirgado por dinero

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Andaba yo realmente de muy mala racha económica y como no encontraba solución decidí ir a echarme un trago a un barecito que vendía muy barato el trago. El lugar se llenaba siempre, así que había tenido suerte en encontrar una mesa. Paso poco rato para que se me acercara una chica ya madura pero de muy buen ver y me preguntara que si podría acompañarme con su amigo en la mesa porque ya no había lugares para ellos. De buena gana acepte pensando que podrían hacerme un poco de compañía… Ella llamó a su amigo que estaba parado buscando mesa, con una seña y de inmediato se sentaron en la mesa. No paso mucho tiempo para que entabláramos una relajada conversación y salieran a la luz mis problemas económicos. Aquél amigo comenzó a recitarme las trilladas palabras de que los problemas económicos se resuelven con decisión y yo no tarde mucho en decirle que lo que decía sonaba filosóficamente correcto pero que en la práctica no era así. Entonces él me replicó preguntándome que qué estaba dispuesto a hacer para conseguir dinero, pregunta que en principio me sorprendió creyendo que podría tratarse de alguien que buscaba contratar a algún tipo para cometer algún delito. Mi respuesta fue directa: haría cualquier cosa que no fuera un delito… Él no se sorprendió de mi respuesta e inmediatamente me preguntó que si consideraba delito que una señora me pagara por tener sexo… Le aclare que no era mojigato y que eso no me parecía delito porque supuse que era mi noche afortunada y que seguramente ellos andaban buscando a alguien para hacer un trió… algo en ellos me hacía creer que andaban en esas cosas por lo que yo esperaba que no tardaran en hacerme alguna oferta. Mi desesperación era tal, que estaba dispuesto a acompañarlos por un poco de dinero siempre que ellos pagaran el alcohol y no se tratara de darle placer a ella. Él, un poco como yo lo esperaba, se secreteó con la chica y esperó su asentimiento, y siendo muy directo me volvió a preguntar si estaba dispuesto a conseguir dinero vendiéndome sexualmente… En la idea de lo que había anticipado le dije que sí, que no lo pensaría dos veces, que no me parecía delito y que no sería difícil ganar dinero disfrutar al mismo tiempo. El guardo silencio algunos segundos y después me dijo que me haría una oferta pero que lo dejara hablar hasta el final antes de comentar o responder si me atraía lo que me ofrecía… Yo solo asentí que estaba de acuerdo y lo escuché. Él empezó diciendo que podría conseguirme doscientos mil pesos por algunas horas de sexo -cantidad que me pareció increíble cuando yo suponía que por un prostituto se pagarían no más de tres mil pesos-. Él continuó y me explicó que se trataba de una orgía en donde yo sería el centro de la reunión y que los invitados podrían complacerse conmigo como fuera. Me dijo que el único requisito es que fuera virgen y que aceptara de buena voluntad en el entendido de que no se me haría nada que me lastimara. Dejó de hablar un momento y me preguntó que qué me parecía la propuesta... Le pregunté si era una broma pues un adulto como yo era imposible que fuera virgen y que me extrañaba que ellos lo pensaran. Yo ya estaba en el entendido de que todo era un juego de ellos para pasar el momento avergonzándome y supuse que ahí se desatarían las risas, pero no sucedió… sin más vueltas me dijo que era notorio que yo era heterosexual y sexualmente activo, pero que por esos mismos motivos, era la virginidad de mi culo lo que necesitaba para conseguirme esa cantidad. Que la orgía que me proponía era con cinco hombres que les gustaba entretenerse con chicos vírgenes para saciar sus instintos. Un poco exaltado le respondí que estaba loco y que de ninguna manera haría algo así, que yo creí que se trataba de algo con mujeres… Él me pidió que olvidara su oferta y que hiciéramos como si nada había pasado, que me pedía una disculpa pero que me vio tan dispuesto y necesitado de plata que pensó que podría interesarme. En tono de broma me dijo que hay muchos heterosexuales que pierden la virginidad en una borrachera y que no pasa nada al día siguiente. Volvió a disculparse y pidió la cuenta mientras manifestaba un deseo notorio por retirarse… Yo no aguante preguntar si la oferta de 200 mil pesos era en serio, no sé si por curiosidad o porque en el precario estado en que me encontraba parecía la solución a parte de mis problemas. Si más redondeos él respondió que sí: doscientos mil pesos por tu culito virgen y unas horas de sexo que podrías llegar a disfrutar si te relajas… No pude evitar hacer cuentas e imaginar que nada podría ser peor que estar sin dinero y en lo magnífico que me caería esos billetes, y no tardé mucho en preguntarle si se trataba de algo de dolor… Él me dijo que no, que ningún dolor más allá de desvirgarme y del que todos tuvieran sexo conmigo; felaciones masturbaciones, meadas, y cosas como esas durante tres horas y que todo sería amable y con mi consentimiento, que no podría retirarme porque tendría que regresar el dinero, pero que si podría pedir que todo se hiciera de modo que el dolor fuera mínimo… La verdad es que doscientos mil peso me caerían de perlas en esos momentos, pensé, así que me atreví a preguntarle como para cuando sería… Ahorita, me respondió, yo te llevaría a una habitación en donde te pagaría y comenzaría la orgía. Ya había perdido todo el pudor ante su oferta pero aún con las reservas que significaba aquel peligro de ir a un lugar extraño, le dije que solo aceptaría si fuera en mi apartamento -uno no sabe qué tipo de locos se puede encontrar en estos casos y mi guarida me parecía más segura-. Lo consulto con la chica y asintió de inmediato. Me pidió le indicara dónde vivía y que esperaríamos un poco para dar tiempo a que llegara el resto de los invitados. Mencionó que todos llegarían bañados por lo que yo tendría que hacer lo mismo pues era una condición para todos los participantes eso, y el usar un antifaz. … Yo sólo le dije que si era cierto todo, tendría que darme el dinero por anticipado y le explique que vivía a la vuelta de aquel bar detallándole la dirección; le reafirmé que por mi parte aceptaba todo y que solo pondría como condición que se llevara una botella de ron y que quedará claro que nada de dolor. Él insistió que se trataba de placer pero que era común que alguno de los participantes llevara juguetes y que yo decidiría hasta donde quería llegar en eso, que el único compromiso real era que tendría que dejarme desvirgar por los cinco y que para eso usarían algunos lubricantes analgésicos. Reiteré que estaba de acuerdo, y le pregunte por el papel que su compañera jugaba en este juego. Él me explicó que ella era travesti y que como tal participaba en el juego. Su respuesta me sorprendió pues ella era realmente atractiva tanto, que me hubiera llevado a su cama sólo de pedirlo... Me eche de un sólo golpe el ron que tenía servido y les pedí que nos fuéramos al apartamento para poder bañarme.
Él llamó al mesero para pedir un par de botellas de ron que le agregarían a la cuenta de la mesa y mientras esperó a que le trajeran el tiquete hizo unas llamadas por el celular. Llegó la cuenta y saco un enorme fajo de billetes y pago lo que se debía…
Llegamos a mi apartamento y antes de entrar, sin que yo dijera nada, me entrego dos fajos de billetes de mil pesos y me dijo que eran doscientos mil, que si quería los contara… Por el tamaño de los bultos no tuve duda de que estaba cumpliendo su parte, así que los tomé y abrí la puerta. Fui directo a buscar los hielos para preparar unos tragos y casi al mismo tiempo les pedí que pasaran a la sala. Serví sin preguntar tres cubas y después de entregarles las suyas, bebí la mía apuradamente hasta terminarla. Ellos parecían no sorprenderse de nada y hablaban cortésmente sobre lo bonito del apartamento y de lo cómodo que se les figuraba… así continuó la platica hasta que cambio el tono de voz de él y me recordó que ya había pagado y que lo mejor es que su compañera (compañero) me llevara a darme un baño. Aclaró que él se encargaría de la llegada de los convocados y que yo no me preocupara más. Ella se levanto como obedeciendo, sirvió un buen tanto de ron que me entregó al tiempo que me pidió que la llevara a mi bañó. Yo no encontré pretexto para detenerme, debí la mitad del trago que me había entregado y le pedí que me siguiera.
Ya en el baño, “ella” abrió la regadera, cerró la puerta y me preguntó si estaba nervioso… Yo no respondí más que con la mirada a la que condescendió respondiéndome que sería muy placentero, mientras se quitaba el vestido para quedarse en ropa interior; aún así, seguía pareciendo una mujer muy atractiva. Desnúdate todo, vamos a bañarnos, me dijo, manteniendo toda esa actitud femenina. Yo pensaba entonces que ya había aceptado y que lo correcto era dejarme llevar por sus instrucciones. Me desnudé y me metí a la regadera que ya había sido templada por ella. Estaba excitado, lo confieso, pero algo impedía que tuviera una erección. “Ella” se metió conmigo y tomo el estropajo y el jabón y empezó a bañarme mientras me platicaba con voz sexual de que a pesar de que ella era hombre había descubierto el placer de satisfacer hombres como delicioso y que ahora le encantaba... Usaba un lenguaje excitante para describir el intenso placer que se recibía mientras enjabonaba mi pene y exhaustivamente mi raja y mi ano. Tal fue su manejo, que lentamente mi pene se erguía provocándole una sonrisa pícara… Alcanzo la cuba y me pidió que la bebiera toda. Mientras, bajó y acaricio con su lengua mi glande y se lo fue introduciendo poco a poco en la boca hasta sorberlo todo. Fue solo un instante antes de enjabonarme todo y de ponerse tras mi espalda para tomar el champo y lavarme el cabello. Mientras lo hacía, con discreta perversión acercaba su pene atrapado por la tanga a mis nalgas y yo podía sentir como poco a poco se despertaba. Enjuagó mi cabello y masajeó mis hombros para relajarme. Cuido que todo el jabón se retirara de mi cuerpo usando sus manos y fue bajando lentamente hasta situar su cara justo en mi culo y con ternura de mujer abrió mis nalgas y hurgó con su lengua y su nariz toda mi raja como probando una fruta deseada. Estás listo, me dijo justo al tiempo que cerraba la regadera.
Tras de la puerta, mientras secaba mi cuerpo con amabilidad, se oyó la voz de él que le pedía que nos quedáramos en la recamara. Le informo que el antifaz quedaba sobre la cama y que me lo pusiera y ahí aguardáramos. Ella cumplió con las instrucciones y al salir del baño me puso el antifaz que tenía una maya sobre los ojos que sólo dejaba ver sombras. Me llevó a mí cama y me recostó poniendo mi cabeza sobre su regazo el cual había desnudado mientras se secaba. Ahora, sólo disfruta los olores a jabón y puso mi oído sobre su vello púbico rasurado. Yo, podía sentir su pene por la temperatura en mi cachete mientras “ella” me acariciaba el cabello empujándome hacia su miembro para excitarlo. Se fue despertando lentamente y despertando mi nerviosismo y mi curiosidad por verlo por lo que me fui moviendo muy lentamente hasta sentirlo cerca de mi olfato. Sólo olía a jabón, a limpio; deje que “ella” lo colocara cerca de mis labios y, reconociendo para mis adentros la curiosidad que tenía hacia su sabor, comencé a lamerlo. La impresión de sentir un cuerpo sólido y caliente al borde de mi lengua reventó mi excitación y ya sin posturas mojigatas lo lleve a mis labios y me lo introduje todo en la boca y comencé a mamarlo aceleradamente. Lo absorbía como deseaba que lo hicieran en mí, como una aspiradora, y lo exprimía devorándolo de tal forma que unos segundos después escaparon de su agujero las primeras gotas de miel, las lubricantes, que me bebí a placer hasta lograr en su garganta los primeros gemidos. Tras de ello, solo la escuche decir con tono de llamada a los demás, que estaba listo. Mientras seguía succionado aquel pene pude escuchar los paso a mi alrededor que me indicaban que los invitados ya estaban ahí y, contrario a lo que creí, saber que yo sería su festín me excitaba más de lo que imaginaba. Yo seguí mamando aquel pene mientras sentía el estruendo sexual que me provocaba las muchas manos que me acomodaban sobre la cama hasta poner mis nalgas hacia arriba pero dejándome vaciar mis paciones sobre aquel glande que ahogaba hasta mis anginas voluntariamente. Las manos se sentían calientes sobre mi cuerpo y eran afectuosas aunque se estremecía con sus ansias. Yo sabía que eran hombres, pero sus caricias y sus lenguas sobre mi cuerpo no tenían género, parecían tan femeninas mordiéndome suavemente y lamiendo mi culo hasta penetrarlo con su lengua con tanto cuidado que no tardo nada en parecerme realmente placentero. Alguno de ellos acerco su cuerpo hacia mi cara atragantada de pito y al no encontrar respuesta de mí hacia él, tomo mi mano y la acerco a su verga para que la tomara. Fue increíble la sensación de algo tan rígido y grande abrazado por mi palma, de igual modo que cuando me chaqueteaba a solas las noches calientes. No aguante el deseo de masturbarlo desesperadamente y lo hice, más cuando sentí como poco a poco hacía un esfuerzo por acercarse a mi boca invadida de pito, para invitarme a que la probara, no me resistí y dejé que esas dos vergas se acomodaran y jugaran con mi boca como si fuera una vagina de su propiedad. Al sentir las jugando con mi boca sentí tanto placer que me obligue a tragarlas hasta donde pudiera, sacándolas y metiéndolas y succionándolas con un fuego que no conocía. Debió haber sido mucho mi deseo, porque inconfundibles en mis labios se sintieron las palpitaciones de la verga de “ella” que no hallaban ya mas forma de evitar venirse y que se confirmaba en la manera en que me sumergía el rostro bruscamente hacia su pubis para lograrlo. Instintivamente me intente salir pero ella no me dejó al tiempo que hizo a un lado la otra verga para quedarse sola en mi boca presionándome con desesperación. Yo no pensé más ya que en sentirlo, en complacerla, y succione su pene hasta reventarlo. Sus gemidos me fueron indicando su intensidad hasta sentir esa explosión inundante en mi garganta de la que quise escapar retirándome, pero que “ella” no me permitió deteniendo mi rostro ahí con sus manos. Mi boca se llenaba de leche y el deseo de beberla para desahogarme me obligo a tragarla. Qué extraña sensación el sabor y luego la reacción cuando llegaba a mi estomago, provocándome un calor extraño que me llenaba de energía y deseo de continuar bebiendo… Bebí y bebí hasta dejarla seca y sentir como en mis labios se debilitaba.
Tras de mí todo volvía a aparecer pues me había ausentado un momento por el placer que descubría en tragar esa leche… Me di cuenta de que alguien hurgaba en mi culo con un dedo introduciéndose vigorosamente pero con paciencia. Podía sentir como dejaban caer lubricante mientras me penetraban cada vez mas y aquella sensación coronaba con locura la que me había provocado tragar aquella venida y las manos y los penes que se podían sentir arrimándose en mi cuerpo. Por el olor, pude sentir como se acercaba a mi cara aquella verga que habíamos abandonado para tragar la leche de ella, sentí su desesperación al tomar mi cabeza e introducirse en mi boca sin mediar cortesía alguna. Apenas unas cuantas entradas hasta mi garganta y empezó a venirse mientras se salía para mojar toda mi cara. Pude sentir su desesperación por chaquetearse él solo con un vigor inaudito y llenarme lodo los agujeros de mi cara. Yo sacaba mi lengua pidiendo mi recompensa y habría mi boca para pedir mi alimento pero el termino restregándome su pito en toda la cara para que sintiera esa susciedad que tanto disfrutaba. Ahí perdí toda la dignidad, la que me estorbaba, y sólo acerte a desear desesperadamente que me tomaran todo y que hicieran de mi lo que quisieran. Fui yo el que busque otro pene para mi boca y quien agradecí que “ella” se quitara para ceder el lugar a un pene nuevo. Fui también yo quien buscó para mis manos un pene más, que arrastre hacia mi cara hasta meterlo en mi boca para sentirme inundado nuevamente por dos pitos enormes que me violaban con descaro. Quería más, pero no había manera de acomodarlos ni de que entraran en mi boca...
Gozaba, gozaba sin control y nada me perturbaba. Todo me alentaba a seguir, todo era grato: el juego de alguien que atrás inundaba mi ano con algún humectante y llenaba mi cola jugando con un dedo, y luego dos y luego más, provocando en mi la necesidad de atragantarme con aquellos pitos de los que no quería escapar aunque me ahogaran. Repentinamente uno de los pitos sale de mi boca anticipando algo, y un extraño chorro directo a mi garganta empieza a inundarla desde la punta del que aún mamaba. Alguien toma mi cabeza para sujetarla y evitar que escape y me indica que me trague todo lo que está orinando. Rápidamente pienso que no quiero e intento zafarme, pero me empujan nuevamente y la ciento tan al fondo y ahogándome, que prefiero relajarme. Estoy tan caliente que ese calor del líquido me convence y aun ahogándome tomo todo lo que puedo y lo trago, y dejo que se derrame el resto por mi boca hacia mi cuerpo. Me gusta, no sé si sabe rico pero me gusta, quiero más y yo mismo apachurro aquel pito para que deje toda la orina que pueda y para que se me entregue y, aunque ahora el quiere escapar, yo no lo dejo aferrándome a sus nalgas para que ahí se quede mientras lo mamo y termino de beber sus orines. Se oyen sus gemidos desesperados y ansioso aunque intenta evitarlo hago que llegue al punto en que me eche su leche y lo mamo como aspiradora hasta hartarme. Quiere escapar y no lo dejo, sigo succionando aquel miembro hasta hacerlo chiquito y escuchar a su dueño extasiado suplicarme. Tenía tanta sed que buscaba mas a tientas queriendo encontrar alguien deseoso de llenarme…
No sé cómo, pero supe que “ella” estaba atrás de mí, antes de escuchar que me advertía que me iba a desvirgar. Acomodo mis piernas para penetrarme doblando mis rodillas como si me hincara y dejó mi culo levantado sobre una almueda. No sé si era algún tipo de ritual pero todos los demás se separaron hasta que sucediera. Yo en realidad ya había sentido algunos dedos hurgarme deliciosamente y desde mi perspectiva cachonda me habrían metido cuando menos tres de una mano, pero estaba perdido recibiendo leche y meados y no sentí ningún dolor que no fuera placer y agrado. Llego el momento, me pidió que relajara el culo, que hiciera un poco como cuando estaba cagando y que dejara que entrara y me empujara disfrutando. Dolor, no lo sé, mi culo se inflamaba como si lo abriera la punta de una montaña y entre mas entraba más quería que saliera y entre más salía mas deseaba que entrara. Fue amable, lo hizo lentamente hasta legar topar contra las paredes de mi espalda y ahí adentro se detuvo un momento. Siguió despacio hasta que lo asimilara y cuando fui yo quien empezó a salir y entrar desbocadamente, dejo toda la calma y se me enterró hasta hacerme gemir de un doloroso placer que se ensartó en mi alma. Me empuje, me empuje hasta sentirlo todo, hasta topar mis nalgas con sus huevos y desear que estos entraran, y que entrara toda “ella” y que entraran todos ellos y se vinieran uno a uno y todos juntos dentro de mi culo deseosos de beberlos. No sé si cinco o diez minutos, pero fueron pocos cuando “ella” empezó a estremecerse y desbocar su velocidad para venirse. Entonces tomo mi verga y se aferro a ella para impulsarse al tiempo que me masturbaba al mismo ritmo que me cogía. Yo le pedí que me dejara, que no quería venirme, que perdería la excitación y que quizás así no me gustara. No me hizo caso, sentí el bombeo de su pito precipitarse en mi y atorarse hirviendo en mis intestinos como si fuera un perro que me abotonara en su hembra, y en cuanto sentí el calor de su leche brotar e inundar todo mi vientre por sus adentros, bastaron segundos para que yo me vinera sobre su mano y para encontrar uns labios amigos que me absorbieran hasta terminar por completo. Yo temí que con ello terminara mi excitación, pero extraño a mi comportamiento habitual en el sexo, seguía caliente hasta lo increíble. Sentí su pito salir de mi culo, y me di la vuelta para buscarlo y mamarlo hasta sacarle la última gota de leche. Estaba un poco cansado. Me recosté boca arriba para tomar un poco de aire cuando sentí una boca acercarse a mi pene relajado. Luego fueron dos bocas que rápidamente lo levantaron. Luego un pito enorme en mis labios que se recostaba sobre mi cara para ahogarme. Yo estaba desfondado en mi miseria de pudor y lo deje mientras torpemente me jalaban a la orilla de la cama. Alguien mamaba mi verga con devoción mientras alguien más acercaba su pito a mi culo y me penetraba levantándome las piernas sin ninguna amabilidad. No había nada más que no fuera placer en mis tres partes. En mi boca, en mis nalgas, en mi verga: era el paraíso.
El que me cogía tenía un pito muy largo. Pude saberlo porque llegaba al doble de profundidad que “ella”. No tuvo ninguna paciencia para disfrutarme; solo quería venirse como lo hacen los perros y no tardó mucho en llenarme hasta adentro de su lava ardiente. Se quitó rápidamente sin considerar que yo seguía disfrutando su tamaño en mi interior y esa sensación rica de inundarme con su leche. Yo creo que estaba lleno porque me escurría esa leche por las nalgas y alguien disfrutaba retirándome todo con su lengua y aspirando mi hoyo con besos de aspiradora. Ese alguien abusivo quería jugar con migo, de repente sentí que entraban dedos de más además de su verga, y me iban abriendo todo lo que podían hasta ampliarme. No sé cuantos, yo me sentía feliz deseando que se metieran todos los dedos, todos los puños, todos los brazos, todos ellos juntos menos la verga que seguía en mi garganta en mi garganta. Quería que se vinieran todos juntos y al mismo tiempo. Que se vaciaran, que me llenaran, que me inundaran. No sé si me adivinaron, sacaron la verga que me cogía y solo quedaron los dedos hurgando y penetrándome. Alguien me detenía para que no me moviera y pude sentir la intención de aquellos dedos de meterse hasta el fondo. Dolía un poco, dolían los nudillos al abrirme el culo pero insistían y yo no quería detenerlos. No sé que iba a pasar pero la excitación me obligo a concentrarme en la verga en mi boca, en desquitarme con ella y mamarla hasta vaciarla y disfrutarla gota a gota. Le pedi que se orinara, que lo tragaría todo. Pude sentir su intento brotando en un chorrito salado, pero ya era tarde y no pudo detenerse porque su leche ya vibraba en la punta. Cuando sentí la primera gota de su leche sobre mi lengua, se me subió el calor en el cuerpo y yo mismo fui quien se empujo para ahogarme con su pito en mi garganta apretando con mis manos su tronco y masturbándolo para secarlo. El placer fue tan intenso y tan caliente que me avente contra la mano que estaba hurgando mi culo para que se metiera el puño entero y me desvirgara ahora sí sin duda alguna. El dolor fue intenso pero solo como un respingo, después se disolvió con el placer que me provocaba cualquier movimiento de esa mano que yo seguía empujando hacia mi interior deseando que llegara a mi garganta. Sentí a los cinco en mi culo, sorprendidos, metiendo su puño completo, uno después de otro hasta hacerlo todos, descubriendo abierto como el universo y aún gozando. El último intento meter sus dos manos pero no entraron. No sé qué extraño placer les provocaba la escena que ellos mismos me impulsaban a meterme mas y mas de esa mano y se sorprendían de mi deseo y se calentaban insanamente. Pude sentir y ver entre las sombras del antifaz como alguna pareja se tiro en la cama para cogerse mientras disfrutaban verme gozar y como murmuraban excitados que tenía medio brazo en mi culo. Saberlo me hizo sentir el puto más grande del mundo y disfrutar más aquella mano e intentar llegar hasta sentir su codo. Quien me hurgaba me detuvo. Agarro mi verga mientras se iba saliendo lentamente de mi ano y la masturbo despacio. Aun con la mano adentro de mi culo, comenzó a acariciarme por dentro como masajeando, y algún truco sabía porque mi excitación creció hasta hacer que me viniera como nunca jamás lo había sentido como si la venida brotara desde el punto en que me acariciaba el interior del ano y yo mismo internamente me mojara.

Estaba agotado de placer y mi olfato disfrutaba todo ese olor a sexo como incienso, pero aún no terminaban con migo, querían desquitar su dinero y querían llenarme de todo sin medida. Alguien me volteo y se puso bajo de mí. Mi ano estaba inmenso y podía sentirlo porque entraba el aire y me provocaba, igual que la idea de que podrían caber todas sus manos y sus pitos y lo que quisieran. Hizo que me sentara en su verga, que cabía con facilidad pero que lo sentí porque estaba vibrando y era caliente como el fuego. Me jalo hacia sí y pude sentir que otra verga se acomodaba para entrar, entonces si los sentí: ricos, juntos, calientes, revelándose en mi interior, regalándome toda su virilidad. Sentía que se ponían de acuerdo pero no en satisfacerse sino en satisfacerme y sentí como intentaban abrir espacio entre ellos mismos para que otra verga me penetrara. No lo lograron y desistieron pronto. Oí un ruido extraño, como de un vibrador, y luego lo sentí vibrando entre sus penes intentando penetrarme. Era alguien más con un juguete que lo metía sin piedad para llenar el poco espacio que quedaba en mi culo. Entro y entro mas allá de las vergas que ahí disfrutaban haciéndome vibrar a mí y empezar a cogérmelos a los tres como un caballo a pleno galope hasta sentir que se vinieran. Mi deseo era tanto que logre que su leche saliera casi de inmediato, uno detrás del otro mientras que yo me encajaba más para sentir su leche en mis intestinos. Pude sentir esa humedad mas allá de donde pude imaginarlo, y luego sentirla escurrir cuando se retiraron de mis nalgas. Caí exhausto pero inexplicablemente aún muy caliente. “Ella se acerco con ternura a preguntarme si aguantaba más y yo le dije que sí, que lo quisieran. Era tal mi cansancio que como un muñeco me acomodaron como quisieron. Ella se acostó en la cama y mi boca sobre su pito el cual me introdujo nuevamente pero con cariño. Tras de mi acomodaban almohadas para levantar mis nalgas hasta dejarlas como un recipiente en lo alto. Ella me dijo que me iban a orinar por el culo mientras se la mamaba y yo solo asentí apretando mis labios en su pene recuperando el vigor y deseando que lo hicieran. Pude sentir que mi culo ya se había serrado un poco porque el que me iba a orinar ya se sentía completo en mi interior atrapado por las paredes de mi ano. Empezó a cogerme rápidamente y esa sensación de entrar y salir me calentó intensamente. Le pedí a ella, le rogué, que también me orinara la boca, que me la bebería toda y después su leche y lo que quisiera… Pude sentir su intento por hacerlo cuando mi culo se empezó a inundaba de la verga que me cogía y que se detuvo para empezar de orina… era una fuente y yo estaba disfrutando como si me lavaran el estomago. Tenía la otra verga bien adentro en mi garganta y coincidieron en el momento de inundarme. El sabor, la sensación, todo me volvió loco de repente y puse mi mano en mi verga mara masturbarla y venirme mientras me llenaban pero tanta agua me invito a orinarme y a sentir como mi cuerpo se bañaba con mi propia orina y se extasiaba. Era como una eterna venida. Cuando terminamos solo pude rodarme para escapar de tanta agua. Quienes me habían orinado comenzaban a masturbarse con dirección a mi cara y los otros buscaban como para orinarse en mi boca. Yo sólo abría la boca lo mas que podía con las fuerzas que me quedaban. Alguno que no encontraba espacio para venirse o mearse, se fue a jugar con mi culo, a curiosear metiéndome los dedos y sorprenderse de la fácil que se dilataba. Aferrado logro meter casi su puño pero yo aunque lo disfrutaba, ya no tenía fuerzas para ayudarlo. Quería llegar hasta su codo, pero a él le falto valor y a mi fuerzas. Saco su mano y lleno mi culo de juguetes vibrantes que yo disfrutaba ya casi sin fuerzas. El agua de las meadas que caían en mi boca evitaba que perdiera conciencia… Al final sentí como casi a fuerzas metían los penes en mi boca y se venían masturbándose y disfrutando ese sabor perdí la conciencia.
Cuando desperté, me habían dejado el culo lleno de los vibradores encendidos, cincuenta mil pesos más sobre mi pecho, y una tarjeta con un número de celular. Estaba adolorido pero seguía caliente y me masturbe para sentir el más fuerte orgasmo que he tenido mientras podía sentir su orina y su semen en mis intestinos, disfrutando como nada haber perdido mi virginidad.