Pagando el taxi

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Esa noche yo volvía de una extraordinaria fiesta, había tomado lo suficiente como para estar un poco mareada pero no al punto de la borrachera, por lo que decidí tomar un taxi para llegar segura a casa. Llevaba un minivestido con escote en V de color azul, muy apegado al cuerpo, me llegaba a la mitad del muslo, resaltaba perfectamente mis pechos y

mi trasero. Mi atuendo lo complementaba perfectamente con unos zapatos azules de taco alto.

Hice parar al taxi y me subí en el asiento de atras. Saludé al taxista y le indiqué la dirección.

Cuando faltaban dos cuadras para llegar a mi casa busqué mi cartera para pagarle, pero sorprendida noté que no la llevaba y eso me desesperó; no llevaba dinero ni las llaves de mi casa.

El taxista me miró a través del retrovisor y notó de inmediato que pasaba

-Señorita no trae dinero verdad?- Me preguntó con voz un poco ironica.

-Pues... N-no señor...

El hombre sonrió, me miró el cuerpo descaradamente a través del retrovisor e hizo un viraje en U, volviendo por donde habiamos venido

Yo suspire relajandome al suponer que me llevaría de vuelta a la fiesta, pero a los minutos noté que no era ese nuestro destino, el taxista me estaba sacando de la ciudad.

-Señor a donde me lleva?

Él no respondio.

Siguió conduciendo en silencio hasta que llegamos a un sitio vacío apartado del camino principal. El hombre detuvo el auto y se giró para mirarme.

-Bueno señorita, me paga y la llevo a su casa.

Lo mire bastante asustada y traté de abrir la puerta, pero él había puesto el seguro a las puertas. Movió la cabeza y se pasó a los asientos de atrás a través de los delanteros.

Yo trataba de abrir la puerta aún, el me pegó contra el asiento. Con una mano me sujetó y con la otra comenzó a manosearme, pasó sus manos por mis senos metiendola a través de mi escote, luego la bajó a mis muslos y empezo a subirme el vestido.

Tiró de mi tanga hasta romperla, luego metio un dedo en mi conchita y comenzo a penetrarme con él, hasta que sin querer se me salian los gemidos. Lo metía y lo sacaba volviendo loca y mojandome muchisimo.

Al ver que me estaba gustando el tipo soltó la mano que me mantenía prisionera, y mientras seguía masturbandome metio la otra mano de nuevo en mis tetas y me las manoseo desesperado. Sacó un pecho de mi vestido y empezo a lamerme el pezoncito, luego lo chupó y lo apretó con sus labios, al mismo tiempo que empezaba a introducir otro dedo en mí.

El tipo sacó su verga y empezó a rozar mi conchita mojandola bien con mis jugos. Tomó mis piernas y las subió a sus hombros luego de un solo movimiento me la metió toda haciendome soltar un gritito de dolor y placer. Empezó a follarme con ganas, abría bien mis piernitas para llegar lo mas dentro mio posible. Yo pegaba mi cabeza al asiento del taxi gimiendo de puro placer.

El sacó el pecho que aun estaba dentro de mi vestido y comenzo a lamer mi pezon rapidamente, luego succionaba mis tetas sin dejar de penetrarme enloquecido, y no paró hasta que sintió como llegué a un sonoro orgasmo.

Me dejó descansar unos segundos, luego me hizo ponerme en cuatro sobre el asiento y se acomodó detrás mio comenzando a lamerme la conchita. Me limpió todos los restos de mi orgasmo, luego fue hasta mi culito y comenzó a lamer mi ano con ganas. Despacio le metió un dedito abriendolo y luego volvió a meterle la lengua, dilatandomelo despacio hasta que logro que dos de sus dedos entraran perfectamente. Se levantó y me metio lentamente la verga en mi anito haciendo el espacio necesario para meterla toda, siguio haciendolo despacio hasta que dejé de emitir pequeños quejidos de dolor luego me tomó firme con sus manos en mis caderas y fue acelerando el ritmo hasta hacerlo con todas sus ganas, sin importarle ya que yo gritara por el dolor mezclado con placer que me provocaba.

El taxista gemia lleno de placer. Bajo el ritmo, me sacó un zapato y mientras me penetraba el culito me metía el taco de mi zapato en la boca haciendome mojarlo, luego lo bajó y lo metio entre mis piernas, penetrandome la conchita con el taco. Yo empecé a gemir descontrolada mientras el movia el taco dentro de mi sin parar por un segundo de follarme el culo.

Me hizo correrme sobre el taco mientras el se corria dentro de mi culito. Me llenó de su espesa leche y luego sacó su verga de mi.

Sacó el zapato de mi vaginita y despacio comenzo a meterme el taco en el ano, haciendome gemir nuevamente por el morbo de la situacion. Metió todo el grueso taco por mi culo y me follaba rapidamente con el mientras me metia la lengua en la conchita nuevamente. Asi nuevamente hizo que me corriera gimiendo desesperada de placer.

El hombre me devolvió mi zapato, me ayudo a acomodarme la ropa y como si nada volvio a pasarse a su puesto de conductor. Encendio el auto y partio nuevamente de vuelta a la ciudad.

Me llevó directamente hasta mi casa y me dejó ahi. Tuve que forzar una ventana para entrar, pero finalmente llegué a salvo a mi casa.

Mi zapato? Desde ese dia descubri que puedo masturbarme con el.