Viaje al placer

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Mi nombre es Julieta, tengo 23 años, y la historia que les traigo sucedió el año pasado en un largo viaje nocturno, en época de bajo tráfico, por lo tanto el bus que tomé iba practicamente vacío, solo 4 personas incluida yo, todos los demas en la zona delantera del bus, y yo en el ultimo asiento de atrás, ahí es donde me gusta viajar.

Iban ya unas 5 horas de viaje cuando el bus pasó a un terminal intermedio, en ese lugar se subió un pasajero mas, caminó hasta el fondo del bus y se sentó a mi lado

. De reojo examiné a mi compañero, era moreno, cabello oscuro, se veía de unos 30 años, y por lo poco que pude notar, tenía un cuerpazo. Noté que el extraño tambien me miraba con curiosidad. Yo soy bajita, de cuerpo delgado, con bastante pecho. Ese dia traía una blusa ajustada que me resaltaba perfectamente los senos.

El hombré me saludó con una voz realmente sensual

-Buenas noches señorita, mucho gusto, mi nombre es Alberto.

Me tendió la mano y lo saludé amistosa. Tenia una mano grande, con dedos gruesos.

-Buenas noches, yo soy Julieta.

Conversamos un poco sobre cosas triviales, mientras el bus estaba detenido en el terminal,  media hora despúes el bus partió y apagaron las luces interiores. Quedamos en la oscuridad absoluta.

Albertó comentó susurrando a mi oído:

-Wow, viajaremos a oscuras, que le parece eso señorita Julieta?

-Eh... pues asi se viaja de noche.

-Y no le da miedo ir a oscuras junto a un completo desconocido? Usted es muy guapa y muy sexy, y yo podría resultar un violador en serie o algo asi.

Él hombre me susurraba muy despacio, yo podía sentir su aliento muy cerca de mi oído. Alberto me estaba exitando, y mucho. Volvió a preguntarme al ver que yo no respondía.

-Quieres tener sexo aqui conmigo?

-Alberto habla usted en serio?

-Claro señorita, me parece muy exitante, y como te dije eres muy sexy...

Tomó con suavidad mi mano y la llevó a su entrepierna. Pude notar inmediatamente su erección.

-Me tienes duro Julieta, y solo con ver tus ricas tetas...

Llevó muy lentamente su mano a mi blusa y comenzo a manosearme por sobre la ropa, yo miré por sobre el asiento cuidando que nadie nos prestara atención, pero los demas pasajeros iban dormidos y bastante lejos de nosotros como para notarnos. Las caricias del hombre sobre mis pechos lograron despertar mis pezones, quedaron duros y se notaban claramente.

-Uy Alberto mira como me pusiste

-Vamos nena abrete la blusita

Obediente comencé a desabotonar mi blusa, mostrando un sosten de encaje negro que apenas me las mantenían dentro.

Él inmediatamente se inclinó y empezo a lamermelas, yo tuve que morderme el labio para no gemir. Ese hombre usaba la lengua como un profesional.

Llevé mi mano a su pantalón y le bajé la bragueta. Empecé a acariciarle la verga por sobre el boxer, lo tenía duro, y al tacto lo noté bastante grande. Sin hablare hice que se sentara bien apoyado al respaldo, me incliné hacia su paquete, se lo saqué del boxer y despacio empecé a lamerselo mientras con mi manito se lo pajeaba.

-Uf nena que delicioso, no pares muñeca

Yo se lo seguia lamiendo con todas mis ganas, lo metí en mi boca y lo chupé fuerte, haciendolo soltar un gemido. Dejaba que su verga se meta hasta mi garganta y la sacaba de nuevo, follandolo con mi boca ritmicamente. El hombre me tomaba la cabeza arqueandose hacia mi boca para metermelo mas dentro, y asi seguimos hasta que el se vino en mi boca, me hizo tragar su leche caliente.

Tras terminar me levanté y me limpie un poco la boca, el me acercó tomandome por la nuca y me comió la boca, me besaba con pasión, exploraba mi boca con su lengua. Bajó con sus labios y volvió a comerme las tetas, pero yo ya no aguantaba, queria que me la metiera.

-Ven Alberto, siéntate aqui.

Me levanté y lo hice sentarse en mi lugar, me giré  y me sente a caballo sobre él,  subí mi falda por sobre mis muslos y empecé a frotar su venga contra mí, hasta que sentí que se endurecía como palo nuevamente.

-Vamos chiquitita dejame follarte.

Sonreí muy exitada. Me calentaba mucho la idea de tener yo el control. Despacio hice a un lado mi calzón y deje que su verga me tocara la vagina, el suspiró al sentir lo mojada que me la tenía. Muy despacio dejé que me la vaya metiendo, hasta que tenía todo su duro palo dentro mio. Lentamente lo cabalgaba, sintiendo como su gruesa verga me llenaba muy rico la conchita.

-Uy nena que rica vaginita tienes, estrechita...

Los dos gemiamos despacito, el me besaba el cuello y sujetaba mis nalgas manteniendo un suave ritmo, acelerandolo de a poco. Empece a cabalgarlo fuerte, podia escuchar nuestra piel chocando en cada penetrada, movía mi cadera de adelante hacia atras dandole mas placer a mi amante, nos besabamos la boca con toda pasión acallando nuestros gemidos de puro placer, y asi seguimos varios minutos hasta que me dejé llevar por el placer, dandole un delicioso orgasmo. Alberto alcanzó a cubrirme la boca con sus labios, acallando mi grito al derramarme.

El comenzo a embestirme con mas fuerza, llegando lo mas dentro mío posible, hasta que no aguantó y me dio todo su semen. Se mantuvo completamente en mi interior mientras me llenaba de su leche, hasta que terminó.

Nos quedamos asi unos minutos y luego nos arreglamos la ropa. Nos dimos los numeros de telefono para encontrarnos en otro momento, y con un beso nos despedimos. Él se bajaba en el siguiente terminal.

Han pasado meses y nos seguimos hablando, tenemos sexo telefonico y lo pasamos bien, aun no logramos vernos de nuevo... Pero ya se logrará.