Mi perro caliente y yo dispuesta

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Pues te cuento como fue:
 
     Llegué del trabajo, venía cansada, y según yo quería descansar bien. Pero en cuanto entré; lo ví bien nervioso, daba vueltas por todo el depa. Apenas abrí la puerta pues se me quiso escapar; algo que nunca hace. como lo mantuve dentro pues seguía como un autentico loco, yo ni me imaginaba por que siempre es muy tranquilo; ya después me enteré que estaba concentrado en el olor de otra hembra. yo le preguntaba:
 
     -Que te pasa amor? que tienes? pero ni seña del por que.
 
     No sé exactamente que sucedió en mi cabeza; pero de verlo con esa actitud me comenzó a prender; bueno la realidad es que él me excita casi siempre haga lo que haga, solo de verle la verga colgando junto con sus dos huevo, pues como te lo explico es como una señal que le ordena a mi cosita mojarse en automático jijijijiji y mira que cumple esa orden también que le exige a mi cerebro ponerse en cuatro para recibir su ración de verga. Es algo inconsciente, totalmente mecánico. No sé si te pase igual. Pero continuando; pues que le veo la verga asomando fuera de su funda y pensé ha es que he dejado tanto tiempo solo a mi amor que quiere coger y dicho esto decidí emplearme a fondo; ni tomé tiempo para cambiarme de ropa y ponerme más cómoda, cuando me entra la calentura todo lo demás pasa a segundo termino, solo quiero ser cogida. Pues como estaba que me empinó para comenzar a masajearle su verga y apenas si la toque cuando se puso como una auténtica estaca lista para perforarme.
     La verdad en ese momento la idea de quitarme el pantalón y ponerme en cuatro para ser cogida casi maneja mi cuerpo, pero no quería que todo fuese así de rápido; definitivamente me gusta disfrutar y extender el placer lo más posible. Así que decidí hacerme un poco del rogar, aún que por dentro ardía en deseos de sentirme taladrada por esa vergota que ya también conoce mis entrañas por todas mis cavidades (bueno en realidad aún me quedan vírgenes mis fosas nasales y mis oídos, aún que no sé si algún día lo intente por ahí, todo por complacer a mis machos) como sea de la masturbada mi biscochito me mando a hacerle una mamada, así que ni tarde ni peresosa; lo tendí sobre el piso y tomé su verga y me la metí bien adentro de mi boca, lo más que pude. Él reaccionó de inmediato, se notaba que estaba desesperado por tirarse a su perrita. Lo malo fue que cuando se levantó me saco de la boca el rico manjar que estaba saboreando. Inmediatamente se fue a montarme. Pero como estaba vestida pues no llegó a ningún lado. Creo que en ese momento me sentí dueña de la situación; mi macho se tendría que someter a mis caprichos, pero no por mucho tiempo ya que mi capricho era el mismo que el de él, "coger". Intenté quitármelo de encima, no por que no quisiera ser penetrada por esa verga (ya fuese en mi ano o en mi biscocho) si no por que quería mamar más esa verga que me vuelve loca. Pero me sujetaba con una fuerzas tremendas y bombeaba al aire con unas prisas que solo me calentaban más. Por más que lo intenté no pude lograr mi objetivo, así que comencé a desbrocharme los pantalones (después de todo consideré que ya estaba más que lista para recibir la verga de mi macho dentro de mi) pude hacerlo, pero quitármelos fue lo imposible. En verdad quedé en una encrucijada, todo por no desnudarme antes y hacerme del rogar jijiji. Tuve que sacar fuerzas para levantarme con él encima y mira que es pesado. Como ya para esas alturas solo quería ser poseída por esa verga, pues ni me desnudé por completo, solo me bajé los pantalones y mi tanga en un solo movimiento hasta las rodillas, más que suficiente para nuestros propósitos y de vuelta a estar en cuatro. Mi macho apenas me vio disponible inmediatamente me montó. y ahí se acabó la perra dominante pues en adelante fue él quien dominó la situación justo como diciendo me hiciste esperar y ahora vas a tener tu castigo. Hizo puntería a la primera y me metió su verga con tal fuerza que solo se escuchó un aaaaaahhhhhhhhh salir de mi boca un poco de dolor (yo pensé que nunca más lo iba a sentir) y mucho placer fue lo que hizo estremecer mi cuerpo.
      Me comenzó a bombear con una fuerza terrible y como debe ser afloró la perra que vive dentro de mí ya que solo decía:
 
     -Si, Cogeme. Meteme tu rica verga hasta el fondo, no dejes nada fuera. Meteme tus guevos. Soy tu perra hazme tuya...
 
     Y muchas cosas por el estilo, debo decirte que siempre trato de ser muy discreta cuando soy cogida por mi buen satélite y esto es obvio, como vivo en un depa, pues se escucha. Pero estaba tan caliente y tan satisfecha que poco me importó que me escucharan yo estaba gozando y lo único en lo que estaba concentrada era en sentir ese palo penetrándome un y otra vez.
 
     Sentía claramente como la punta de la verga llegaba hasta la pared del fondo de mi vagina, fue ahí que me llegó mi primer gran orgasmo que me llevó al cielo una y otra vez, pues como no dejaba de bombear creo que el mismo orgasmo iba y venía. Solo mantenía fuerzas suficientes para no caer de bruces por la fuerza con que me penetraba. Por mi mente paso la idea de meterme la verga por mi culo, ya que quería aprovechar ese poder para ser perforada por mi ano. Pero el placer que me daba tener mi vagina toda llena no me permitió hacerlo. Así que solo me deje hacer. Él me cogió como por diez minutos sin disminuir el ritmo y fuerza de sus embestidas y con ello me llevó al cielo en cinco orgasmos comparados solo con el primer orgasmo que me arrancó cuando me hizo suya por vez primera. Por fin después de ese tiempo se decidió a meterme su bola. Te lo juro la sentí tan deliciosa que deseaba que ese momento nunca terminará. Me bañó por completo de leche todas mis entrañas, justo como lo deseaba. Como es regla después de metermela, quedamos abotonados. Esto lo disfruto mucho, pero en esta ocasión era una mezcla de placer físico, satisfacción mental por sentirme una hembra totalmente llena y mucho cansancio; me dolían las piernas y las rodillas, nunca nadie me había cogido así antes, ni él propio satélite. Ni siquiera le sujeté una pierna para que no jaloneara, así que trató de sacar su verga como es su costumbre y en cada tirón una descarga de dolor y placer sacudía mi cuerpo. Hasta que por fin me la sacó. sentí todo un río de leche salir desde lo más profundo de mu hoyo y recorrer mis pernas hasta el piso. Con mi mano palpé mi biscocho; estaba todo dilatado y muy sensible por la gran verga que tuvo dentro. Sentí morbo y como pude alcancé un espejo. Se veía delicioso todo dilatado y un hilo de leche brotando de él. tomé parte y me lo llevé a la boca; no podía dormir sin probar ese manjar.

 
     Satélite por su parte se retiró a un rincón a limpiar su verga, sentía ganas de ayudarle, pero la verdad no tenía fuerzas de nada. No después de esa fenomenal cogida. Solo llegué a mi cama y de inmediato caí en un profundo sueño. Pero mi noche todavía no terminaba, no para mi macho.
 
     No sé cuanto tiempo dormí, lo único que sé es que una descarga sacudió mi cuerpo en pleno sueño. En la penumbra descubrí a mi fiel can que me estaba mamando mi rajada. Una tras otras sus lamidas me llevaban más cerca de orgasmo y mi cuerpo se movía justo al ritmo que él le imponía. No tardé mucho en alcanzarlo y mi fiel satélite se bebió cada gota que sacó. Después de todo ese era su premio. Pensé en devolverle el favor, pero como él no dejaba de lamber para mi fue claro que disfrutaba que su hembra se viniera una y otra vez como la perra y puta que soy; así que lo dejé continuar en su tarea y solo me dediqué a disfrutar de sus mamadas. me arrancó dos orgasmos más y después   dejó su tarea y se puso a dar vueltas al rededor mio, indicándome que era su turno de disfrutar. La idea de mamarle su verga cruzó mi mente, pero estaba tan caliente que nuevamente sentía hambre de esa verga dentro de mí. Todavía estaba semivestida, ya que si bien me acosté con el pantalón y las bragas a medio bajar y todas llenas de fluidos de ambos; ya durante las mamadas que me propició mi no tan fiel can me las había arreglado para terminar de quitármelas sin dejar que esa lengua se separase ni un solo instante de mi hoyo. Esto lo hice para entregarme con las piernas totalmente abiertas y bien levantadas, dispuesta a complacer y ser complacida presta a los deseos de mi macho, sin ningún indicio de pudor o pena, no sabes como me calienta el solo pronunciar estas palabras. Me quité la blusa y el sostén no quería que nada estorbara el contacto de nuestros cuerpos.
     Me puse en cuatro, ofreciéndome a mi macho para que me usara como quisiera. Pero no tan dispuesta, pues apenas sentí su peludo cuerpo sobre el mio; atrape su verga con mi mano antes de que pudiera iniciar sus embestidas y tras sobarsela un poco la coloque justo donde la quería; en la entrada de mi ano. De la dejo ir sin piedad justo como lo deseaba, un poco de escozor, pero el inmenso placer que ya conozco. De mi boca emergieron los clásicos aaaaahhhhh que denotaban mi placer, eso mezclado con sus jadeos perrunos era lo único que se escuchaba debido al silencio nocturno. A pesar de la penumbra podía ver mis pechos bambolearse al ritmo de la cogida que mi can me estaba metiendo. También me apoyé sobre una mano y con la otra sentí claramente como entraba y salia esa verga de mi ano. Pero como al hacer esto la profundidad de la penetración era menor y esto me restaba placer decidí retirar mi mano para que no hubiese ningún estorbo que impidiera a esa verga someterme a su voluntad y llegar a lo más profundo de mis intestinos. En cada envestida sentía esos güevos chocar contra mis nalgas, lo que me alentaba a dejarme cojer tal cual perra. Con la mano libre acaricié mis pechos mientras me dejaba llenar de placer. Después llevé mi mano hasta mi botón del placer y me masturbe. No deseaba que aquello terminará, quería tener esa verga dentro todo el tiempo.
     Desconozco si fue mi calentura, el cansancio o en verdad me cogió por una eternidad. Pero para mí yo estaba en el cielo. Nuevamente me hizo gozar como la puta perra que soy; orgasmo tras orgasmo, esta vez no me preocupe en contarlos. Al final como buen macho dominante me clavó su bola tratando de metermela hasta lo más profundo intentando con ello preñar a esta perra. La sentí como si me fuera a llegar a las amígdalas y en seguida un chorro de leche me llenó mis intestinos.
     Nunca me ha gustado exagerar y no lo haré. Pero en sensación fue muy hermoso. Cuando terminó de bañarme, nuevamente inició en ritual de desabotonamiento, el estira y afloja y nuevamente lo dejé hacer. Nuestro ritual terminó con el clásico popppp ese sonido que provoca su verga cuando al fin puede librarse de la prisión de mi ano que se niega a dejar salir aquel instrumento que me brinda tanto placer. Estaba cansada pero quise verme en un espejo antes de dormir, la imagen perdura en mi mente; toda sudorosa y despeinada. con el semen nuevamente escurriendo esta ves desde mi ano. Esa es la imagen que quiero mantener de esa noche.
 
     Después de eso mi macho quedo satisfecho y aún que toda molida yo también lo estaba. El resto de la noche dormí placidamente.
 
     Como te podrás imaginar, deseo tanto que otra perra este caliente para que mi macho nuevamente se comporte como solo él puede. No me siento celosa, después de todo como bien sabes yo ya le he sido infiel y ademas no lo compartí, la perra de mi vecina calentó el boiler, pero yo fui quien disfrutó de la calentura de mi can. Y tras escribir esto, estoy nuevamente caliente, deseando llegar a casa para poder dar rienda suela al deseo que me consume.
 
     Amiga espero no haberte aburrido con mi relato y ya que esta aquí pues lo voy a publicar en todorelatos para que nuestra amigas zoo lo disfruten y aquellas que no lo son pero que tiene la intención, pues se animen a probar este tipo de placer.