La nueva perrita de Lupo

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Hola a todos, me llamo Eva pero todos me dicen Evy.

He pasado mucho tiempo leyendo sus historias y me animé a relatar la mía.

Les cuento, soy una chica mexicana de 18 años. No considero que tengo un buen cuerpo o que soy bonita pero mucho dicen que sí. Más bien soy delgada de pechos y trasero normal, nada exagerado. Soy de piel morena clara y ojos verdes .

Mi historia en este ambiente comienza cuando fui a hacer un trabajo de la escuela con un amigo y mi amiga, estudiaba la preparatoria abierta en ese entonces. Estábamos en casa de mi amigo trabajando cuando decidieron ir por cervezas, a mí no me gusta tomar, pero a ellos sí. Así que yo me quedé trabajando mientras dos de mi amigo y mi amiga fueron por ellas. Estaba en su computadora cuando me entró curiosidad por ver que tenía en sus carpetas, acepto que fui muy entrometida pero que se le va a hacer. Tenía carpetas muy desordenadas pero entré a una que se llamaba “x” y vaya que tenía mucho porno, entre ellos otra carpeta que se llamaba “zoo”, ya me imaginaba de que trataba con el puro nombre pero quise revisar. Mis sospechas eran ciertas: mujeres con perros y caballos a los cuales se los hacían de todas formas, vi varios videos. Acepto que aunque algo raro me excité, no sé por qué pero así fue. Cerré todo y me puse a trabajar como sin nada. Al poco rato llegaron mis amigos y seguimos en lo nuestro.

Ese día llegué a mi casa y me puse a buscar de esos videos, se había despertado en mí algo de lo que no sabía. Ya había tenido relaciones desde los 16 pero aquello era algo nuevo para mí. Y vaya que era difícil encontrar videos, pero con un poco de paciencia lo logré. Esa noche vi bastantes videos y me masturbé varias veces. Estaba como niña con juguete nuevo. Tengo un perro que es una cruza de mastín ingles con bóxer, se llama Lupo. No es enorme como un mastín legítimo pero aun así es algo grande pero hasta ese momento nunca me pasó por la cabeza experimentar algo real.

Un fin de semana mis padres salieron, querían pasar tiempo solos y mi hermana mayor que estudia fuera de la ciudad decidió quedarse a un festival que tuvieron en aquel lugar, así que prácticamente me quedaría sola por dos días, bueno con mi perro. Estuve viendo más videos el primer día, ahora con el volumen más alto por no haber nadie en casa. Mi perro rasguñó en la puerta de mi habitación, lo que me asustó al principio al estar tan metida en mi asunto. Le abrí, él no iba a decir nada. Seguí viendo más videos y a tocarme. No sé si mi perro me olió o no sé, pero de inmediato se levantó y quiso husmear en mi entrepierna, yo lo quité al principio pero después algo se me ocurrió. Había visto como los perros le lamían a aquellas mujeres y su lengua parecía hacer un buen trabajo. Con un poco de recelo al principio le permití hacerlo mientras yo seguí viendo videos, hice a un lado mis pantaletas, aquello fue increíble, tuve como tres orgasmos casi seguidos y con sólo unos minutos, el se montó en mi pierna y ahí si lo quité.

Aquella noche me quedé pensando, por qué no experimentar. Estábamos solos y mi perro ya había mostrado interés, me levanté y comencé buscar algunas recomendaciones para no llevarme una sorpresa.

Al día siguiente le di de comer a Lupo y lo bañé.  Después me di un baño yo. Sentía algo en mi estómago, una mezcla de nerviosismo y emoción por lo que iba a hacer. Salí de bañarme, me sequé bien y llame a Lupo a mi habitación, la cerré bien, aunque no había nadie así me sentía mas segura. Me recosté desnuda en mi cama que es algo bajita y comencé a masturbarme, de inmediato Lupo subió conmigo y comenzó a olerme la entrepierna y a lamerme, aquello acabó de convencerme y de despertar ese “animal en mí”, yo sólo pensaba “Evy, eres una perra” y quería serlo. Noté como su pene rojo comenzó a salir, era enorme, eso me asustó al principio, pero quería experimentar completamente con aquella experiencia. Recordé los videos y las recomendaciones de internet y me acerqué a su pene, lo olí, no olía mal, le toqué con la punta de mi lengua para degustar, era algo salado. Comencé a lamerle más, Lupo se quedaba quieto por unos momentos pero luego movía muchos sus pies, decidí meterme todo aquello en mi boca, el sabor salado comenzó a desaparecer y  ahora tenía un sabor algo metálico, comenzó a “escupir” pequeños chorros de semen que caían sobre mi boca, mejilla y sobre mis pechos. En ese instante ya estaba como poseída y empecé a untarme aquello que salía en mi cuerpo, daba pequeños gemidos de placer y le susurraba “Sí, Lupo, dame más de tu semen, échamelo en mi rostro y en mis senos, dame todo eso que tienes, está delicioso, anda, dáselo a tu perrita… mmmm” con mis manos recolecté algo de aquello que me daba y me lo unté en mi vagina, ya no sabía quién era esa mujer, me veía en el espejo de mi ropero y me excitaba más ver a aquella haciéndoselo a ese can. Me recosté sobre el final de mi cama de modo que mi cadera quedara casi fuera de ella, Lupo pareció entender y se montó entre mis piernas y comenzó a moverse. La altura de mi cama era perfecta, pues sentía la punta de su pene pegar con a los lados de mi vagina lo dirigí a ella pero con mi mano le cubrí parte de él pues no quería que me la metiera toda y me lastimara. Sentía parte de esa cosa entrar y salir de mi vagina y de repente se me resbaló mi mano. Lupo me la metió con tal fuerza que di gritos de dolor, no podía quitarlo, se aferraba con tal fuerza que decidí mejor soportar aquello, respirando varias veces por mi boca, aquellos ejercicios de respiración para soportar el dolor pronto se convirtieron en jadeos, Lupo me estaba haciendo suya, me seguía doliendo pero ya era más soportable y talvez por la lujuria lo gozaba. Lupo se quitó y de mi vagina comenzó a salir mucho de su semen, no sentí cuando se vino, el comenzó a lamerse su pene, yo lo miraba  y comencé a decirle “¿Te gusta mi sabor? Dsifrútalo o quieres más” en ese momento me puse en cuatro y levanté mi trasero. Lupo volvió a lamerme, esta vez también mi ano y era delicioso, yo lo he hecho anal, pero no estaba lista para que un perro con semejante fuerza me la metiera por ahí. Lupo me montó, se aferró a mis caderas e intentó metérmela. Volteé a ver el espejo de mi armario y aquello era tan excitante, verme ahí montada por un perro como una auténtica perra en celo, saqué mi lengua y comencé a jadear, quería verme como una real perra. Lupo me lo metió todo en mi vagina, de nuevo fue doloroso pero no como hace unos minutos, mis pechos se movían de aquí para allá por la fuerzo con la que Lupo me lo hacía, mi exitación fue tanta que comencé a decir tantas tonterías que me excitaban aun más “Sí Lupo, métemelo, házmelo como tú quieras, así fuerte, quiero sentir tu enorme pene dentro de mí, hazme tuya, Soy tu perra, sólo para ti, disfrútame ¿verdad que te gusta? Sí, déjame preñada, córrete dentro de mí, quiero sentir tu semen inundarme por dentro, préñame, quiero tener a tus cachorros”. Aquellas palabras hicieron que tuviera varios orgasmos casi seguidos. Comencé a sentir que algo grande quería entrar, era su nudo, tuve miedo, pero respire profundo mientras me metía cada vez más aquella cosa enorme, sentía como me desgarraba mi vagina y yo “Sí, destrózame, quiero sentir todo eso dentro ahhhhh, Lupo”. Me metió todo ese pedazo de carne, después pasó su pata por encima de mí… ¡Estaba abotonada a él! Me vi en el espejo, ahora sí que era un perra “Sí, ya te vienes ¿verdad? Ya te siento” y era verdad, sentía como se corría dentro de mí “dámelos todos, anda quiero que me dejes embarazada de ti y tener a tus cachorros” aquello hizo que tuviera otro orgasmo y comencé a tocarme en esa posición aun abotonada. Duramos más o menos como 20 minutos en los cuales me tocaba y tenía muchos orgasmos. El se despegó de mí con un sonido algo gracioso cuando eso sucedió, su semen y mis líquidos cayeron sobre las cobijas, el comenzó a lamerlos y no sé por qué quise hacerlo también, nuestras lenguas se tocaban y era tan excitante ver como ambos degustábamos de los residuos de nuestra aventura. El siguió a lamerse su pene y también lo hice “Dame de eso con tu lengua, fue increíble, te amo, Lupo. Aquella vez terminamos ambos dormidos en mi cama, sé que es ridículo pero así fue. Mis padres llegaron al día siguiente… aquí no había pasado nada.

Bueno, amigos, espero les haya gustado mi relato, no fue la única vez, he tenido otras experiencias y no sólo con Lupo, pero esas las subiré después.

Si quieren platicar y recomendarme páginas donde pueda ver videos de zoofilia se los agradecería.

Besos.