Cobrando por primera vez

Un joven decide prostituirse para pagarse los estudios. Su primera experiencia es altamente satisfactoria, aunque luego le espere una curiosa sorpresa. Pues verán me encontraba en la Universidad, y tenía necesidad de trabajar para mantener mis estudios, así que hice de todo, desde lava coches hasta mesero, pero un día a sugerencia de un amigo mío, me dijo que por qué no me compraba un teléfono celular y ponía un anuncio para ofrecer mis servicios, pero me dijo que como no era muy guapo que no iba a tener éxito con las mujeres, entonces me dijo que pusiera mi anuncio exclusivo para caballeros, y así lo hice, y empecé a prestar mis servicios. Entonces decidí que lo iba a intentar pero si no me gustaba, lo dejaba, sólo quería tener el suficiente dinero para la inscripción de mi próximo año escolar así que no necesitaba mucho. Pasó el primer día y nada, pasó el segundo y nada, pero el tercer día que era viernes como a las ocho de la noche sonó mi teléfono, entonces una voz varonil me preguntó por mis servicios, y le dije que hacía de todo un poco tanto activo como pasivo, pero claro dependiendo de la variedad iba a ser el costo, después de acordar el precio, él me dijo que si le gustaba en verdad me daba una gran propina, entonces le dije que estaba bien, acordamos vernos en un hotel en las afueras de la ciudad en donde vivo, estaba súper nervioso, y la verdad no me atrevía ni a tocar la puerta de la habitación, entonces tomé valor y toqué, entonces salió un hombre como de unos 40 años, no mal parecido y con una toalla en la cintura, que me dijo pasa, entonces me vio de arriba abajo, y me dijo empecemos. Al observar el cuarto vi que tenía películas porno en la televisión, entonces él se sentó en un sofá enfrente de la televisión, me pidió que me desnudara y así lo hice, entonces él se sentó, se quitó la toalla y se abrió lo más que pudo de piernas, entonces vi que su pene estaba totalmente erecto, no era muy grande pero tenía una cabeza descomunal, entonces me pidió que me pusiera de rodillas y que gateara hasta donde él estaba, entonces me dijo primero lámeme con la lengua como si fueras un perrito, entonces le empecé a pasar la lengua por todo el pene, de vez en cuando se lo alzaba y le chupaba los testículos, hasta una vez me los metí los dos a la boca, y otras terminaba pasándole lengua por el ano. Así estuvimos largo rato hasta que me dejó que me la metiera en la boca, la verdad estaba muy sabrosa, y cada vez me la metía más profundo y lo disfrutaba más y más, entonces la sentí en verdad dura, me pidió que le metiera un dedo en el ano, entonces tomé mi dedo medio lo ensalivé y se lo metí dándole un masaje completo en el recto, entonces sentí que iba a empezar a eyacular, y así fue saltaron los chorros de semen por toda mi cara, y mi boca, la verdad lo comí con mucho gusto todo el semen que cayó en mi boca, y después de limpiarlo todo, claro con mi lengua, él se echó de espaldas al sofá y abrió las piernas, sabía que era mi turno, la verdad yo nunca había penetrado a nadie por el ano, y menos a ningún hombre, pero al ver la posición me excitó, me arrodillé enfrente de él, y de un sólo golpe sin miramientos, se la dejé ir toda hasta el fondo, era exquisito sentir un ano, estaba súper apretada, sentí que cuando lo metía tronaba, y él hacía gestos de dolor para después decirme que le diera más, así lo hice, era riquísimo, y ver cómo se hundía todo mi pene dentro de él, fue fascinante. Después de largo rato estaba a punto de eyacular, entonces él me pidió que eyaculara en su boca entonces saqué mi pene, ya con gotas que se escapaban de semen, y sujetándolo fuerte lo llevé hasta su boca soltando chorros de semen, que como gatito se los comía, para después limpiarme con su boca todo mi pene. Me dio las gracias, sacó su billetera y me pagó, lo que le había pedido y por cierto una gran propina, entonces vi que me alcanzaba para mi inscripción y al salir de ahí me dije creo que fue mi debut y despedida del negocio, puesto que ya tenía todo el dinero que quería. Al llegar a la universidad le platiqué a mi amigo, él se quedó impresionado de lo que le conté, entonces me dijeron pasa con el coordinador a que te de tu inscripción, entré a la oficina y vi que era aquel hombre que estuve la noche anterior, al verme sonrió y me dijo espero que lo de la noche anterior quede entre nosotros, a lo cual le dije que sí y reímos; después me enteré que estaba casado y que tenía hijos, la verdad yo lo veía tan normal que a no ser por aquella noche que compartimos, nunca pensaría mal de él.

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